Qué el presidente del órgano de gobierno de los jueces haya tenido que recordar que en el caso de los indultos a los separatistas del "procés" condenados por sedición para explicar la medida "se llegó a contraponer la concordia al resentimiento" debería avergonzar a quienes desde la Presidencia del Gobierno y desde sus poblados aledaños mediáticos intentaron desacreditar al tribunal que impecablemente conducido por el juez Manuel Marchena dictó las sentencias.
Resulta inevitable recordar al respecto las embestidas de los portavoces de los partidos separatistas catalanes y la sorprendente declaración del presidente del Gobierno que llegó a calificar de "revancha" y "venganza" la aplicación de la sentencia .
Artillería contra el Tribunal Supremo y la justicia todo para justificar unas medidas de gracia que Pedro Sánchez ha tratado de presentar ante la opinión pública como una iniciativa inspirada por el deseo de concordia y reconciliación cuando la realidad del caso es que los indultos a los sentenciados por sedición han sido el oneroso peaje exigido por los dirigentes del ERC -el partido cuyo líder Oriol Junqueras era uno de los condenados- para seguir apoyándole en el Congreso como ya hicieron en la moción de censura que le llevó a La Moncloa.
Las palabras pronunciadas ante el Rey por el presidente del CGPJ que lo es también del Tribunal Supremo han puesto voz a un estado de opinión extendido en el mundo de las togas. Y también entre buena parte de los ciudadanos. Deberían hacer reflexionar a nuestra clase política. En democracia no vale todo.
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