"Las musarañas de agua son quizás las más improbables de todas las recolectoras submarinas. Sus reservas de oxígeno corporal bajas, junto con las tasas más altas de uso de oxígeno y la pérdida de calor corporal entre los mamíferos, representan desafíos formidables para pasar el tiempo bajo el agua", explica en un comunicado el doctor Michael Berenbrink, investigador de la Universidad de Liverpool.
El nuevo estudio del equipo, publicado en la revista eLife, tomó muestras de ADN de 71 especies diferentes de musaraña y topo, todas pertenecientes a un gran grupo de mamíferos parientes que se alimentan de insectos llamados Eulipotyphla.
En contraste con estudios previos que se basaron en similitudes morfológicas y un registro fósil fragmentario, los investigadores utilizaron un enfoque molecular comparativo novedoso para mapear la evolución de la proteína de unión al oxígeno mioglobina y reconstruir los orígenes de los estilos de vida de buceo dentro del grupo.
Su análisis mostró que ha habido tres transiciones independientes a la búsqueda de alimento bajo el agua entre musarañas y dos transiciones independientes más en los desmanes y el topo de nariz estrellada.
El doctor Berenbrink, que fue coautor principal del estudio, dijo: "Nuestra investigación resuelve la controversia centenaria sobre los orígenes evolutivos de este estilo de vida especializado poco probable entre musarañas y topos ligeramente más grandes en uno de los órdenes de mamíferos más diversos y ricos en especies".
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