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FÉLIX ROSADO
Domingo, 20 de Junio de 2021

¡Todos fuera de la cárcel!

¿Se ha vuelto magnánimo el presunto doctor que preside la nación de España?

[Img #114841]Del no es no, que decía de manera insistente y con marcado rictus intolerante -cuando desde las filas constitucionalistas del centro derecha se le proponía cooperar en soluciones negociadas-, ha pasado al sí es sí agachando la cabeza y arrodillándose ante las fuerzas indepes, revolucionarias y radicales de izquierdas que existir existen en este país. No es magnánimo, es interés personal el que muestra el revolcado gobierno socialcomunista que todo lo viste con neo-propaganda falsaria. 
 
El inquilino de la Moncloa cambió el colchón cuando entró con el ánimo de estar ahí cuanto más tiempo mejor... mejor para él y ahora para los golpistas condenados por la Justicia, por el Supremo. Ahora necesita otro colchón para alargar su estancia como mandamás, y por eso negocia para liberar a los delincuentes que se saltaron la ley. Argumenta de manera torticera que el objetivo es lograr una supuesta mejora de la convivencia en Cataluña. Para un reencuentro, dice, con quiénes siguen reivindicando cosas fuera o al margen de la ley: la autodeterminación, la independencia forzada, robando derechos a más de la mitad de los catalanes y al resto de españoles. Los indultos son desaprobados por el máximo poder judicial del Estado, pero no por el Ejecutivo, poder ostentado por un gobierno que se muestra dispuesto a invadir cualquier otro, dispuesto tal vez a la amnistía camuflada y al perdón absoluto, sin que haya arrepentimiento de por medio en los beneficiados por tal clemencia, que es de ida pero dificilmente va a tener respuesta de vuelta: ¿van a volver los golpistas al orden en términos de responsabilidad y respeto a la Carta Magna? 
 
Se rinde pues el Gobierno de España a su propio interés, al del político que antes de ser presidente prometía cosas que ya no le importan. Desde que fue elegido, se aferra al sillón presidencial como si fuera su juguete preferido, aunque haya de desdecirse de lo que dijo, aunque tenga que mentir más, aunque siga engañando por la mañana y por la tarde. 
 
Si la causa de los indultos es el reencuentro con los delincuentes igual, a partir de ahora, descubre que lo mejor es vaciar las cárceles: ¡Todos fuera de la cárcel! Hacer comprender todos los delitos, ponerse a perdonar a todos los condenados y reos, muchos con causas menores a las cometidas por los presos del procés, los que dañaron económica (fuga de empresas y capitales), social (enfrentamientos entre familias y amigos por el acoso de la ideología separatista) e incluso destructivamente (destrozos de calles y comercios, ataques a policías) a Cataluña y al resto de España. 
 
A este gobierno no parece gustarles las manifestaciones pacíficas del constitucionalismo, en Colón o donde fuere, donde no arde ni un contenedor, ni una bandera, ni se precisan antidisturbios, a ésos no les perdonan, les insultan y les llaman fachas, ultraderecha y otras lindezas, cuando sólo exigen respetar la Constitución, la justicia y la Ley. 
 
Mientras, desde el Ejecutivo se favorece y beneficia por causas políticas y de intereses creados a los independentistas que provocan la división, los que alentaron la quema de Barcelona ("apreteu, apreteu"), a los que gustan de rodear congresos y escraches -cuando no es contra ellos mismos-, o a terroristas no arrepentidos. Enfrente están los robagallinas y las multas de tráfico, por ejemplo, a los que no se perdona ni una ¿podría hacerlo Hacienda por el bien de la convivencia y el reencuentro con el resto de condenados por cualquier otro delito?
 
Estos días algunos amigos me decían que no quieren saber nada de la política, pero que los políticos condenados no deben, ni pueden volver a ejercer cargo público alguno en la vida, ni negociar nada, deben ser inhabilitados por siempre y buscarse la vida como todo quisque, que pongan un puesto de pipas o una tienda, que sepan lo que es madrugar y trabajar para ganarse el pan, en vez de seguir viviendo del momio, a costa de los impuestos y de subir impuestos a la ciudadanía. El Gobierno más caro de la historia de España se ha convertido en el más inepto, el más perjudicial para el Tesoro público y el más irrespetuoso con la ley y la Constitución de 1978. No todos los españoles son iguales, unos son más desiguales que otros, sobre todo si son políticos. ¡Que paga el pueblo! Una vergüenza.
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