Para alcanzar esta conclusión, publicada en la revista 'eLife', los expertos probaron las habilidades en toma de decisiones de más de 300 adultos, incluidas personas con trastorno depresivo mayor y trastorno de ansiedad generalizada. En la toma de decisiones, las personas, a menudo sin ser conscientes de ello, utilizan los resultados positivos o negativos de sus acciones anteriores para tomar una decisión.
Los investigadores encontraron que los participantes del estudio cuyos síntomas se cruzan con la ansiedad y la depresión, como preocuparse mucho, sentirse desmotivados o no sentirse bien consigo mismos o con el futuro, tuvieron más problemas para adaptarse a los cambios al realizar una tarea en la que se simulaba un entorno volátil o que cambia rápidamente.
Por el contrario, los participantes del estudio con pocos o ningún síntoma de ansiedad y depresión, aprendieron más rápidamente a adaptarse a las condiciones cambiantes según las acciones que habían tomado anteriormente para lograr los mejores resultados disponibles.
"Eso no significa que las personas con ansiedad clínica y depresión estén condenadas a una vida de malas decisiones. Por ejemplo, los tratamientos individualizados, como la terapia cognitivo-conductual, podrían mejorar tanto las habilidades de toma de decisiones como la confianza al centrarse en los éxitos pasados, en lugar de los fracasos", han apostillado los investigadores.
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