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DAVID LAVILLA
Lunes, 21 de Diciembre de 2020

Es épico

El corazón siempre que escribo me hace... “tucum, tucum, tucum...” y los dedos en mis teclas suenan... “pacaum, pacaum, pacaum”. Yo no soy el rapero Cancerbero en su canción 'Es épico'. Está claro. Ni tengo cuentas pendientes con el diablo, al menos que yo sepa. Pero sí que tengo algunas cosas que decirle al ministro de Sanidad, que se está convirtiendo en una auténtica pesadilla para los españoles. Y más aún esta Navidad.


Porque el ministro pesadilla y sus secuaces van hacer algo muy épico. Pondrá la excusa de que esto que va a hacer es un mandato que le viene impuesto. Pero nadie se tira por un puente a no ser que tenga voluntad, que esté enfermo, o que sea un estúpido nacional. Y por una cosa, dos o las tres a la vez, van empezar los chutes de las vacunas por las residencias de ancianos. Así que serán los abuelos quienes vayan a testarle al filósofo la calidad de las pócimas.
 
Y es que así, si la cosa falla, primero se irán, como siempre, aquellos que todavía cobran pensiones. Y si no han causado baja en la primera ola, en la segunda, o al inicio de la tercera, que sea con esta estocada cuando se vayan definitivamente. Oye, quién sabe, quizá todo esto le sirva al politiqueo para cuadrar bien la caja y subirse más el sueldo. Y si con esto sigue sin cuadrarles, tampoco es problema: ya nos tienen preparado el jeringazo de la eutanasia. 
 
Es verdad que, en su amplia mayoría, los que escribimos no somos virólogos. Ni tenemos un consejo de expertos que nos ayude a tomar bien las decisiones a la hora de exponer nuestras ideas. Pero él tampoco. Y es ministro de Sanidad. 
 
Pero como todavía existe libertad de expresión, a pesar de estar viviendo en un Estado de Alarma que está por comprobar si es o no procedente, podemos apelar a la lógica. A la herramienta del argumento inductivo-deductivo, simplemente utilizando preguntas retóricas. Es posible que, como es filósofo, así lo pueda entender mejor.
 
Vamos a ver, Illa. ¿Nos vacunamos? Sí. ¿Pero por qué no se empieza por las personas que están en la calle exponiéndose al bicho de manera diaria? ¿No será mejor que la inmunidad del rebaño -de la que tanto hablan- se alcance desde los ciudadanos que estén en primerísima línea? ¿No tendrán ellos menos riesgo a los posibles efectos secundarios? ¿No afrontará la población más joven las reacciones adversas y, cuando surjan, se podrá conocer mejor el detalle de esos procesos?
 
Solo una pregunta más, ¿en los estudios clínicos se ensaya con embarazadas? No. Rotundamente no, porque hay una vida nueva. Pues en esta ocasión hay vidas viejas que necesitan cuidarse tanto o más que las que están por venir. Y ya no es solo una cuestión de respeto, que también. Es apelar a la humanidad. Y a la decencia. 
 
Pero, pensándolo bien, cómo le vamos a pedir respeto a este Gobierno por la vida si hacen tratos con la muerte. Cómo podemos tomarles en serio si hablan con asesinos para sacar adelante leyes y presupuestos. Cómo creer en su buena fe si aprueban la eutanasia antes de intentar ayudar al enfermo a poder despedirse de sus familiares y del mundo dignamente. 
 
Ha publicado MadridPress que la universidad de East Anglia ha concluido en un estudio que tener esperanza en el futuro podría proteger a la gente de comportamientos de riesgo como la bebida y el juego. Pero de momento este Gobierno no solo se ha cargado el futuro, también la esperanza. Así que, a buen seguro, nos veremos pronto en el otro barrio con un buen chute de tiopental sódico, bromuro de pancuronio y cloruro de potasio. No sé si nos tocará vernos en la parte del barrio que tenga las puertas abiertas al cielo o al infierno. Pero al menos estaremos vacunados.
 
A la memoria de mi tío, Antonio Lavilla Marco. Mi segundo padre. Murió justo mientras terminaba las últimas líneas de este artículo. Se fue sin COVID, pero desamparado por una Sanidad que no entiende bien qué significa la palabra “paliativos”. Gracias, Titono, por todo el cariño que nos dejas. Te quiero mucho. Hasta siempre.
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  • Madrileño

    Madrileño | Jueves, 31 de Diciembre de 2020 a las 15:14:37 horas

    Excelente artículo. Y mi más sentido pésame por el fallecimiento de su tío.

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