Las acusaciones sin fundamento de Trump de fraude electoral han tenido escasa repercusión por el momento. Su equipo de campaña dijo el martes que planeaba presentar una demanda en Michigan para impedir que el estado certifique los resultados, un día después de haber presentado una medida similar en el estado de Pensilvania.
Los magistrados han desechado hasta ahora las demandas impuestas en Michigan y Georgia por parte la campaña de Trump, y los expertos jurídicos dicen que este litigio tiene pocas posibilidades de cambiar el resultado de las elecciones del 3 de noviembre.
Trump sufrió otro posible revés el martes cuando los demócratas dijeron que un trabajador del servicio postal, que afirmó haber sido testigo de la manipulación de una papeleta electoral en Pensilvania, se había retractado de sus afirmaciones.
El 80% de los estadounidenses, incluyendo la mitad de los republicanos, consideran que Biden es el legítimo ganador, según una encuesta de Reuters/Ipsos hecha pública el martes.
Biden planea reunirse el miércoles con sus asesores, que le ayudarán a prepararse para asumir el cargo el 20 de enero de 2021.
El presidente electo ha recurrido a expertos en finanzas, comercio y regulación bancaria para su equipo de transición, que van desde los principales pesos pesados del bando demócrata hasta activistas más progresistas, lo que refleja el debate actual dentro del partido sobre cómo abordar el cambio climático, la desigualdad en la riqueza y otras cuestiones.
Biden se aseguró la presidencia el sábado después de que las cadenas de televisión concluyeran que había ganado en Pensilvania y Nevada, dándole 279 votos del Colegio Electoral, más de los 270 necesarios para tomar la Casa Blanca.
El resultado está todavía indeciso en varios estados. Trump lleva ventaja en Carolina del Norte con un 50,0% frente a 48,7%, mientras que Biden tiene ventaja en Georgia con un 49,5% frente al 49,2% y en Arizona, con un 49,4% frente al 49,0% de Trump, según Edison Research.
El equipo de transición de Biden ha solicitado a la Administración de Servicios Generales (GSA, por sus siglas en inglés) que declare al candidato demócrata formalmente como vencedor de las elecciones del 3 de noviembre, de tal forma que pueda por ejemplo tener acceso a recursos federales.
A excepción del año 2000, cuando el pulso entre George W. Bush y Al Gore se extendió hasta diciembre, la agencia federal se ha pronunciado habitualmente en las 24 horas posteriores a las elecciones. Las proyecciones electorales en los distintos estados dan por segura la victoria de Biden, pero esta aún no es oficial.
El equipo de Biden reclama que el paso de la GSA se produzca cuanto antes, pero la agencia por ahora prefiere no pronunciarse. "Aún no se ha realizado una verificación", ha argumentado en una nota recogida por la agencia Bloomberg y en la que ha asegurado que seguirá "obedeciendo y cumpliendo" la ley.
El equipo de Biden estudia "acciones legales" si la situación se prolonga, según el portal Axios. Del formalismo de la GSA depende que los miembros del grupo de transición puedan acceder a información que no es pública, recibir fondos por valor de 6,3 millones de dólares o solicitar informes sobre los potenciales miembros de la futura Administración.
El actual presidente, Donald Trump, tampoco ha reconocido por ahora su derrota, alegando un supuesto fraude en el recuento de votos para el que no ha presentado pruebas. Su equipo ha iniciado una batería de recursos legales en varios de los estados en los que se ha librado la batalla final con Biden.
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