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EMILIO SUÑÉ
Domingo, 23 de Agosto de 2020

Recentrar y moderar España

La actual España descentrada rebosa radicalismo, que ve la dualidad derecha-izquierda como colisión belicista y la tensión centro-periferia como centralismo vs. secesión; todo ello sazonado por una nueva intolerancia, que también es la de lo políticamente correcto.


No es normal la absoluta falta de respeto al derecho de propiedad y a la seguridad jurídica que representa la impunidad de la okupación. Sin respeto a la propiedad y sin seguridad jurídica se lanza un mensaje demoledor a la inversión extranjera, que nos hunde en la miseria. No es normal que se pueda entrar sin obstáculo en España, a disfrutar de servicios sociales que hemos pagado los residentes, sin haber contribuido a ellos. No es normal que de algo tan evidente pueda hacer Vox su bandera, por la falta de sentido común de casi todos los partidos. No hace tanto, la regularización masiva del Ministro Caldera, con su “efecto llamada”, fue una de las mayores espoletas de la caída de ZP. En esta España descentrada acaso daría votos. No es normal que se instaure una “paguita” estatal, que ya existía en las Autonomías, y se haga en plena crisis Covid, cuando el dinero se necesita para no recortar salarios y pensiones cotizadas. No son normales tantas cosas de las que no se puede hablar por la censura de lo políticamente correcto, que parecemos un país obcecado en normalizar la aberración. Etc., etc.
 
Los títulos se obtienen con el estudio, no se regalan y el dinero no crece en los árboles, se gana con esfuerzo y no se dilapida. Esto es el coste de oportunidad: saber que lo que gastas en tonterías no lo tendrás para las cosas necesarias. Para qué seguir. Hay que recuperar el sentido común en todo y hacer del sentido común bandera y legalidad. También en la política. Este país ha sido alguien cuando se ha instalado en el centrismo y la moderación, como lo hizo con Suárez y González. Pues bien, recuperemos el centrismo y la moderación tanto en la vida privada como en la política, y para ello es necesaria la tolerancia, la legalidad y el sentido de Estado. Tolerancia es no demonizar al que disiente de uno, piense lo que piense. La legalidad o “rule of Law” implica que no hay democracia al margen de la ley, ni ley al margen de la democracia. Sentido de Estado supone no cuestionar permanentemente nuestro ser colectivo. Nos guste más o menos somos España y España es plural, aunque lo diga Sánchez. Es broma.
 
Cataluña se echó al monte porque le tocaron los sentimientos, más que la bolsa y es urgente que deje de estar liderada por personas negativas, a la luz o a la sombra. El PNV de Urkullu es de una moderación ejemplar. Quiere a Euskadi independiente, y es legítimo, porque respeta la legalidad. Pero la Cataluña echada al monte ya no mira a Europa, y eso tiene pésimos efectos en su economía. “Seny si us plau, i no rauxa”. Os dará rédito electoral, porque la gente está cansada de este pérfido impasse. Tenéis que reeditar CiU, Àngels Chacón, Pascal, Vila, Teixidó, Espadaler, y si queréis incorporar un posibilismo independentista sois libres de errar; pero jamás os saltéis la legalidad. Cierto que ello requiere que la Constitución no se use como escudo, generosidad y abrir caminos para metas consensuadas, que ojalá sean federalizantes.
 
A nivel nacional, en la movida de sillas del PP buena es la promoción de un moderado valioso como Almeida; pero antes el también excelente Edmundo Bal logró recentrar Ciudadanos y más lo hará si consigue moderar el centralismo excesivo de sus inicios. Defender la unidad de España no es ser centralista y menos aún desconocer los derechos históricos y sentimientos presentes en el cupo vasco. España puede ser una y autonómica, o incluso federal. Eso C’s debe asumirlo y cordialmente abrir de nuevo sus brazos a todo el espectro liberal, centrista y (ojo al dato) socialdemócrata. Inés Arrimadas está casada con Xavier Cima que militó en CiU. Doy por hecho que sabe lo que digo. Sus dotes de liderazgo son visibles y por si fuera poco es mujer. No soy feminista, ni acostumbro a llenarme la boca de igualdad, porque la única que importa, la del tanto monta, la he mamado en casa desde mi tierna infancia; pero confieso que me encantaría ver a una mujer candidata a la Presidencia del Gobierno y más aún con éxito.
 
 
Emilio Suñé Llinás es Catedrático de la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense de Madrid
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