"Hay que entender que esta fiesta aparte de ser religiosa es también muy familiar, los creyentes deben dedicar muestras de afecto hacia sus familiares y amigos con regalos y gestos, pero las recomendaciones de sanidad por el COVID han impedido que esto sucediera y eso deja mal sabor de la celebración", ha explicado a Europa Press el secretario de la Comisión Islámica de España (CIE), Mohamed Ajana.
Incluso en las mezquitas, según ha precisado, los imames "recuerdan a los fieles, tras el fin del rezo, que no deben abrazarse" y deben contentarse con saludar de lejos con la mano.
Además, desde la CIE señalan que en algunos municipios de la Comunidad de Madrid donde la comunidad musulmana no es muy numerosa "algunas mezquitas ni siquiera han abierto y han permanecido cerradas en la celebración de la fiesta por el temor al contagio".
En otros casos, para evitar aglomeraciones y cumplir las normas sanitarias de distancia social y de aforo, han realizado el rezo en dos turnos.
En cambio, la CIE destaca que "en algunos municipios han tenido la suerte de una colaboración más positiva del ayuntamiento que les ha cedido espacios públicos donde se pueden cumplir todas las normas de distancia y de aforo".
Este ha sido el caso del rezo que ha tenido lugar en el campo de fútbol de Guadalajara, donde los musulmanes han rezado al aire libre y guardando la distancia con otros fieles.
Por su parte, en la mezquita de Estrecho se sigue utilizando el patio para el rezo y cada fiel lleva consigo su alfombrilla.
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