Asimismo, el trabajo ha puesto de manifiesto que durante la crisis sanitaria provocada por el Covid-19 sólo tres de cada 10 enfermeros ha sido sometido a más de una prueba diagnóstica de la enfermedad, y 8 de cada diez han tenido que reutilizar las mascarillas FPP-2 o FPP-3 para atender a los pacientes afectados por el nuevo coronavirus.
Por todo ello, los profesionales que suspenden con un 3 sobre 10 la cantidad y calidad del material de protección que han tenido a su disposición, viéndose obligados. "La alta afectación de la enfermedad dentro del colectivo enfermero, la falta de suficiente material y equipos de protección, así como de pruebas diagnósticas de la Covid-19, y las graves consecuencias que su lucha contra la enfermedad ha supuesto nivel personal y familiar son algunas de las principales conclusiones del estudio y que refrendan las sucesivas y reiteradas denuncias que desde la organización sindical se han realizado tanto a nivel nacional como internacional", han dicho desde Satse.
Y es que, según el estudio, 9 de cada 10 profesionales de Enfermería encuestados han trabajado durante la crisis sanitaria y han tenido contacto con pacientes diagnosticados o sospechosos de coronavirus (91,60%). Asimismo, las pruebas que se les ha realizado han sido PCRs en el 56,22 por ciento de los casos, test rápidos en el 53,70 por ciento de los casos y estudios serológicos en el 46,41 por ciento.
Respecto a la protección con la que han contado para realizar su trabajo, la cantidad y calidad del material disponible ha sido valorado por los profesionales durante las peores semanas de la pandemia con 3,46 puntos sobre 10, siendo "muy mal" puntuada (de 0 a 4) por 2 de cada 3 enfermeras (67,08%).
SIN INFORMACIÓN NI FORMACIÓN
Asimismo, tres de cada cuatro enfermeras consideran que necesitarían más información y formación sobre el manejo de los EPIs (76,32%), y más de uno de cada tres declaran no haber recibido ningún tipo de información y formación al respecto (35,83%). El material que más han tenido que reutilizar las enfermeras/os ha sido la mascarilla FPP-2 o FPP-3 y ha sido así para cerca del 80% de las profesionales (77,30%).
Por otra parte, cerca del 60 por ciento han reutilizado mascarillas quirúrgicas (61,66%) y más de la mitad batas impermeables (53,59%), mientras que uno de cada cuatro profesionales tuvieron que reutilizar trajes de buzo de los de un solo uso (25,75%).
El estudio realizado ha mostrado que cerca de un 27 por ciento de las enfermeras han realizado alguna denuncia, escrito de queja o similar respecto a las circunstancias de seguridad existentes durante las semanas de crisis sanitaria.
También, tal y como ha evidenciado el trabajo, la pandemia de la Covid-19 ha afectado a la estabilidad del puesto de trabajo a cerca del 20 por ciento de las enfermeras encuestados, y casi el 15 por ciento han necesitado ayuda psicológica por la sobrecarga laboral y duras condiciones que han tenido que soportar.
Por último, y respecto a la implicación del centro sanitario o sociosanitario en el que trabajan durante la crisis sanitaria, los encuestados le dan una nota de 4,27 sobre 10, mientras que puntúan con un 5,74 sobre 10 a la implicación de su mando superior.
"Las conclusiones del estudio no dejan lugar a dudas de que la falta de previsión y diligencia de las autoridades competentes ha puesto en grave riesgo a la salud y seguridad de las enfermeras, así como la de las personas de su entorno. Todos los problemas, errores y deficiencias constatadas no pueden volver a producirse en caso de nuevos rebrotes de la enfermedad, porque sería una falta de respeto a la dignidad de los ciudadanos y de los profesionales", han zanjado desde Satse.
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