Es el duodécimo presidente desde el regreso de la democracia a ese país de Latinoamérica hace cuarenta años.
El cambio radical hacia la extrema derecha en Argentina es lo que personifica Javier Milei, así como la esperanza de devolver la prosperidad a un país utilizando medidas económicas radicales, que empezó a explicar en un acalorado discurso de posesión.
El 'Outsider', elegido diputado en 2021, antiguo comentarista de televisión, toma la banda presidencial en una fecha que es conmemorativa de los 40 años del fin de la última dictadura militar, que comenzó en 1976 y terminó con la toma de posesión del presidente de centroizquierda Raúl Alfonsín, el 10 de diciembre de 1983.
Milei ha jurado el cargo en la cámara de Diputados, junto a su vicepresidenta, la abogada Victoria Villarruel, y releva al impopular Presidente saliente de centroizquierda, Alberto Fernández, quien le entrega los atributos presidenciales.
Tras jurar en el Parlamento, pronunció su primer discurso como presidente, pero no ante la Asamblea Legislativa. En un acto simbólico lo hizo frente "a la gente", desde las escaleras del Parlamento, donde llamó desde su cuenta X a que los argentinos acudieran masivamente.
"Desde todas las esquinas la situación de Argentina es de emergencia", recalcó y afirmó: "Vamos a tomar las medidas necesarias para arreglar 100 años de despilfarros de la clase política", una misión que dijo no será fácil, pero que aseguró empieza desde hoy para lograr la prosperidad de Argentina gracias a la resiliencia de su gente.
"En este país el Estado vela por los derechos... y el que las hace las paga", puntualizó.
"DESAFÍO TITÁNICO"
En cuanto a la clase política de Argentina mandó un mensaje en el que promete no perseguir a nadie e invita a sumarse a los que quieran hacer parte de esta idea de nueva Argentina sin importar de dónde vengan sino pensando a dónde quieren ir. Y finalizó enfatizando que el desafío es titánico, pero que lo afrontará con convicción.
"Ustedes saben que prefiero decirles una verdad incómoda antes que una mentira confortable", dijo para luego recordar su inicio como diputado de la mano de su vicepresidenta. Y terminó enérgicamente con: "¡Viva la libertad, carajo!".
Luego recorrió los dos kilómetros que lo separan de la Casa Rosada, la presidencia, donde recibió en el Salón Blanco a dignatarios extranjeros.
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