"Esto, aunque es natural, no es algo bueno, porque el servicio implica la gratuidad, el cuidar de los demás sin ventajas para uno mismo, sin segundos fines. Nos hará bien cultivar, como Juan (Bautista), la virtud del hacernos a un lado en el momento oportuno, testimoniando que el punto de referencia de la vida es Jesús", ha exclamado Francisco durante el Ángelus del domingo.
Asomado a la ventana del Palacio Apóstolico, el Pontífice ha asegurado que esto es especialmente "importante" para los sacerdotes, que están llamados a predicar y celebrar "no por afán de protagonismo o por interés, sino para acompañar a los demás hacia Jesús"; y para los padres, que crían a los hijos con muchos sacrificios y luego "deben dejarlos libres de emprender su propio camino en el trabajo, en el matrimonio, en la vida".
"Es hermoso y justo que los padres sigan asegurando su presencia diciendo a los hijos: no os dejamos solos; pero con discreción, sin intromisión. Y lo mismo vale para otros ámbitos como la amistad, la vida de pareja, la vida comunitaria", ha subrayado el Papa.
El Pontífice también ha anunciado que los trabajos del Sínodo sobre el futuro de la Iglesia irán precedidos de una vigilia ecuménica de oración el sábado 30 de septiembre en la plaza de San Pedro, en la que participarán jóvenes de todo el mundo, y de la que estará a cargo la Comunidad de Taizé.
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