No me dirán ahora que a los sediciosos alemanes, a los que tildan de ultraderecha, el Gobierno alemán va a convertir en sus aliados, o les va a indultar, o les va a hacer un código penal a medida, un traje judicial, como aquí a los esquerros, que declaran la independencia y expulsan de su territorio, dentro de España, a miles de empresas y ciudadanos acosados por no ser ni hablar como ellos, o a terroristas que pegaban tiros en la nuca y que no piden perdón por sus crímenes... ¡ay!, pero es que es diferente, que esos seguidores del Príncipe Heinrich XIII son ultras, pero de la derecha, sólo quieren el bienestar propio, ¿no serán teutones? (no piensen mal los que desconozcan este término). Esos sí que tienen que ser malos...
Sin embargo, los ultras de izquierda son ángeles que buscan el bien... ¿particular, tal vez?, la ideología de superioridad moral que tratan de vender, ¿que son qué? ¿progresistas? ¿pero a qué se llama progresismo? Como se demuestra tantas veces, la propaganda goebbeliana cala en parte del pueblo, que cree encontrar en ellos a sus redentores, lo que pasa es que el pueblo no es tan tonto, o no debiera serlo si quiere tener futuro con tanto illuminati llegado al poder, sobre todo de esos iluminados engolados por una república olvidable (de resultados nefastos en la historia de a pie, en los de abajo, de miserias y hambre, de violencia, de enconamiento y de partir a España en las Españas de Antonio Machado). La desmemoria democrática quiere olvidar ahora a la otra mitad de España después de haber transitado la Transición, vienen a pisotear el perdón y la concordia. Vienen a desenterrar lo que debe formar ya parte de los historiadores y los libros, no de los políticos ineptos y sectarios.
En eso gastan energías y capital. En querer re-legislar sobre el pasado y olvidar el presente por sentir los tics del poder, mala cosa para gobernantes ambiciosos. Lo de si hay escrúpulos o no... En Argentina condenan a una expresidenta por corrupción y corren a aplaudirla... porque es peronista. En Brasil, reeligen a un vamos a decir excorrupto bueno. Bueno, bueno. Los progresistas perdonan la corrupción, si son de los que dicen de los suyos, de su cuerda. ¿No hay en Brasil, un país con 200 millones de habitantes, un político de izquierdas honrado y con visión de futuro..? ¿No hay cantera como la de los futbolistas? O sea que, por esa regla cualquier condenado en otro país podría volver a mandatar, lo que es malo para la lírica y para el país.
Si fuera español, que tenemos corruptos de derechas y, ojo, también de izquierdas, y de manera sonada, pues nada, a reponer a éstos porque no hay cantera, pongamos que tras ser indultados, también, por ejemplo. Pero qué pavor, qué vergüenza ¿no? Y encima nos dicen que los perdonan y que lo hacen por la convivencia. Pues cojonudo, aquí paz y después gloria. Y por qué se preocupan entonces por estropear la convivencia desenterrando lo que pasó en entre 1936 y 1939. Bueno y siguen y siguen hasta 1983, incluso dentro del primer gobierno socialista, que ya es decir. ¿Es que todos los combatientes nacionalistas eran demonios y los del otro lado eran ángeles? En la guerra civil pasó de todo, pero aquí, los illuminati quieren hacer creer que los de un bando pegaban tiros y los del otro, no. (Y el primer disparo salió desde dentro del mismo Gobierno de esa república cuando fue asesinado el líder de la oposición, sí, en 1936). Dejen la historia para los historiadores. Que muchos republicanos llevaban cosidas cruces dentro de las chaquetas para que los más sectarios rojos no les fusilaran si les veían que eran católicos o creyentes. Igual que otros del otro lado. Temerosos civiles y viudas envueltas en la contienda hubo en los dos lados, lo que es igual de triste y trágico humanamente. Ahora, quieren eliminar hasta la vajilla y las cortinas de las embajadas que huelan a franquismo... en el año 2022. Cualquier día dicen que van a dinamitar las presas y embalses que inauguró Franco.
Aquí lo que quieren estos políticos es volver a tocar pelo, o sea, pisar alfombra roja cuando vuelvan las elecciones (sí, con transparencia y sin corrupción, ni pucherazo). Y realmente no les importa -a ellos, ellas y elles- si hay crisis: están a seguir subiéndose los sueldos y colocando amigos y familiares en puestos de alta dirección y, claro, como es vía BOE, ¡pues entonces esto no es corrupción! Como lo de usar dinero público para un referéndum ilegal: ¡dicen que no es corrupción porque no se lucraron personalmente! Pero hay que tener poca vergüenza. No dejan de lucrarse con dietas y mamandurrias mientras están en el poder, incluso viajan en Falcon a New York a pasar un chupi week end. Tanta palabrería, tanto lenguaje políticamente correcto, tantísima crítica a las canciones liberales de los ochenta para que vengan ahora los adanes de la política del siglo XXI a descubrirnos el mundo.
Ahora quieren cambiar todas las reglas que no convengan al que manda. Si algo no cuadra, decreto ley. Si un artículo de la Constitución no gusta, se reforma, se retoca, se rebaja, se hace un "ajuste quirúrgico", es que buscan todo tipo de eufemismos para al final hacerlo por las bravas. Si las encuestas dicen blanco, las que paga el gobierno con dinero público tienen que decir negro. Y así todo. El país fue pisoteado por los que decían que venían a modernizar la democracia, los que iban a imponer el respeto a la transparencia y el diálogo. Empezaron con el 'no es no' y ahora van ya por el 'sí es sí'.
Si fuera por mentir, tal vez, alguno ya estaría más que cesado, solo hay que repasar las hemerotecas, ver los engaños, disfrazados de contradicciones. ¿Y si fuera por un autogolpe del señor Pedro para tomar el control de todo el país? ¿Estamos hablando de la República del Perú o del reino de España? Que todo un jefe de Gobierno, o de Estado, se pase de frenada cuando pregona la igualdad y, por supuesto, en una democracia, con separación de poderes (legislativo, ejecutivo y judicial, monsieur barón de Montesquieu dixit), supuestamente avanzada, es sintomático, porque, una de dos, o no se es demócrata al cien por cien, o hay intereses poderosos ocultos (no sabemos si de señores con puro o de los que fuman hidrógeno, que es más cool) que llevan al que ostenta la vara de alcalde/presidente a buscar todos los recursos, sin vergüenza alguna, para imponer sus deseos, que no tienen por qué coincidir con el interés general, como se ve.
“Presidente, ¿qué ha hecho?”, esto le dijo el asesor más cercano al presidente Pedro. Aquí se espera que alguien le diga al otro Pedro: Presidente, ¿pero qué está haciendo?
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