Verán, yo formo parte de la generación que aprobó la Constitución, soy hija de esa generación, e ingenuamente he vivido desde entonces convencida de la vigencia de nuestra Carta Magna que nos ha permitido vivir en un régimen democrático y por tanto de libertades. Pero resulta que, desde la última legislatura, hemos ido descubriendo que hay partidos decididos a acabar por las buenas o por las malas con nuestro sistema constitucional. Y lo peor es que son los partidos que sustentan el actual Gobierno, partidos a los que solo les importa sus votantes y sus sueños de independencia territorial.
Naturalmente ningún alto cargo de estos partidos acude a la cita del Palacio de San Jerónimo. Su ausencia supone año tras año dejar patente que pasan de la Constitución.
Así están las cosas cuarenta y cuatro años después de la aprobación de la Carta Magna en la que una inmensa mayoría de ciudadanos nos sentimos cómodos porque ha sido la garantía de democracia y libertad y del periodo más fructífero y en paz de la Historia de España.
No digo que no se pueda reformar, faltaría más, creo que las leyes deben de ir adecuándose a la realidad de la sociedad, pero lo que me indigna no es la posibilidad de su reforma, sino su destrucción. Porque ese es el quid de la cuestión.
Nunca el Estado ha sido más débil que ahora. Pedro Sánchez y los suyos creen que han logrado bajar el "soufflé" catalán pero lo único que han hecho es convertirse en rehén de quienes intentan destruir nuestros sistema de libertades. Ha claudicado de la peor manera ante las exigencias de los partidos independentistas y está desarbolando la Constitución día sí y día también. Añadan a esta situación la insoportable actitud del PP negándose a la renovación de instituciones como el Consejo General del Poder Judicial o del Tribunal Constitucional. Y nos encontramos con la cuadratura del círculo.
No, no creo que haya muchos dirigentes políticos actuales que sientan respeto por la Constitución. A la vista está.
Rufino Soriano | Jueves, 08 de Diciembre de 2022 a las 20:03:14 horas
Si usted es hija de la Constitución, pregúntele a esa mamá por qué no acuden nuestros políticos en su día, es decir, en su santo a felicitarla. Igual le contesta que ya los santos no se celebran. Bueno pero los cumpleaños sí. ¿O no?
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