"La palabra petróleo se erige como un mapa conceptual en el que confluyen no solo la idea de perforarse, sino también de combustible, de recurso, de algo escondido y de la violencia que se ejerce contra la tierra para extraerlo", recoge el Teatro de la Abadía en un comunicado.
La propia materialidad del petróleo, una sustancia negra, viscosa, entre líquida y sólida, lleva a Poliana a sus ancestros, a su familia, "porque uno de sus dos abuelos era negro".
"Todo esto ha estado oculto en mi familia, no se ha verbalizado, nunca se dijo 'el abuelo negro'. Para mí Oro negro ha sido como encontrar un tesoro oculto y poder llevar a mi cuerpo toda esta diversidad", ha insistido.
La obra es un paso más en la trayectoria de Lima: en sus piezas se encuentran siempre diversas formas de aproximarse a la cuestión de la identidad a través del cuerpo y la memoria, por ejemplo abordando cuestiones de género (como en Cuerpo-Trapo o Las cosas en la distancia), el tema de la edad y el paso del tiempo (como en Aquí, siempre) o también en lo que tiene que ver con una estructura que se repite pero que nunca es la misma (como en Las cosas se mueven pero no dicen nada).
"Con todas mis obras he ido inventándome un contorno, un relato, una ficción que pudiera sostenerme en el proceso de emigración aquí en España, en el proceso de ser mujer fuera de mi país", explica la artista.
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