Han pasado los años, no muchos, y ahora tanto el jefe del Ejecutivo como muchos de sus ministros y, sin duda en Ferraz, se preguntan, sin necesidad de espejo, qué es lo que está ocurriendo para que el "Gobierno de la gente" no remonte en las encuestas. Todas, absolutamente todas, reafirman la tendencia de un PP ganador. Y ni el Gobierno ni el PSOE lo entienden.
Aceptan y saben que gobernar desgasta pero no acaban de encontrar el motivo profundo del desapego que, según las propias encuestas, detectan día tras día. "Resulta --afirma un dirigente socialista-- que la opinión pública da por buenas las medidas que estamos adoptando. Valoran el apoyo a los más vulnerables, la subida de pensiones y luego nos encontramos con unas encuestas que, hay que reconocerlo, nos causan perplejidad".
Y tienen que estar perplejos si quitan importancia a lo intangible, que en política es tan importante como el BOE. Hacer un listado de lo intangible no siempre es fácil y muy difícil revertir una situación. Es un hecho, aunque a los socialistas les cueste admitirlo, que la mochila más pesada con la que Sánchez carga son sus compañías. Que se lo pregunten a algunos de sus barones a los que se les pone los pelos como escarpias cuando se dan cuenta de que Bildu o ERC son, en el fondo, los que mandan, los que tienen en sus manos la propia legislatura. Que se den un paseo por las calles y escuchen la opinión de miles de ciudadanos que no entienden la postura complaciente y comprensiva del Presidente con sus socios y no se corta un pelo a la hora de afirmar que es el PP el que está fuera de la Constitución. Que pregunten, que salgan a la calle y que escuchen y entonces es posible que comiencen a poner en orden la perplejidad en la que se mueven.
Pero no lo harán. Están demasiado imbuidos de soberbia. Se creen en posesion de la verdad, de manera que quien no coincide con ellos en materia fiscal es que están con los poderosos. Aquellas mujeres que no comparten las tesis de Irene Montero son bobas, sometidas, unas pobres mujeres que no se enteran de por dónde va el mundo, y qué decir si se ponen pegas a las ley trans porque la mera discrepancia ya es un ataque a los derechos humanos. Creen que los ciudadanos no se han dado cuenta de los susurros -solo ha habido eso, susurros- ante la crueldad del régimen iraní con las mujeres. Y así podríamos hacer un largo recorrido por la forma en que Sánchez ha decidido gobernar.
Sin embargo, él no es el único responsable. Lo son todos aquellos que pudiendo hablar prefieren callar, los que saben que se acercan al abismo y son incapaces de poner salvavidas siempre incómodos pero a veces salvadores. Las elecciones de Mayo serán la primera vuelta para las generales. Las encuestas, que no son dogma de fe, no auguran nada bueno para el socialismo español y, es verdad, que a veces se gana y otras se pierde, pero es obvio que un partido socialista fuerte y reconocible es imprescindible para la democracia española y ese debería ser un objetivo prioritario para los propios socialistas.
Dicho todo esto, no puedo por menos que mostrar mi rechazo absoluto a los abucheos al jefe del Ejecutivo sea quien sea éste. El problema es que muchos de los que se lamentan de algo, para mí, rechazable, han callado cuando, por ejemplo, en la universidad se ha impedido a ciudadanos libres, exponer sus ideas incluyendo, incluso, momentos de violencia. En una sociedad democrática deberían sobrar los abucheos, los impedimentos a la expresión de las ideas ajenas o las gracietas gratuitas a las creencias de cada cual, a su opción sexual, o al color de su piel. La buena educación forma parte de la libertad.
Rufino Soriano Tena | Viernes, 21 de Octubre de 2022 a las 20:24:33 horas
Para su artículo anterior envié un comentario y me dijeron que lo sentían, que se había producido un error y que por favor recargara la página. Lo intenté y me fue imposible, Yo ya me temía que no lo publicarían. De todas formas, se lo repito ahora: "Lo que usted dice con paréntesis intercalados de lo que yo digo:” Vivimos tiempos difíciles, pero, como ocurre siempre, para algunos (los pobres, supongo) son más difíciles que para otros (los ricos) y deben ser estos otros (los ricos, ¿no?) los que deben estar en el centro de la atención pública y es a ellos (a los ricos) a quienes deben dirigirse los fondos públicos”. ¿O no? Como soy muy viejo (95 tacos) no me fío de mi razonamiento.
Ruego que en la revisión se apruebe este Comentario. No opten por no publicarlo, porque esto no pasa de ser un simple lapsus y no tiene más importancia. Sin embargo, lo de no publicarlo sí sería peor. ¿O no? ¡Muchas gracias!
A ver si ahora este comentario provoca otra catástrofe como ocurrió la vez anterior. Confío en que no.
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