Jamás afiliarse al PP. Ahí tienes, al alcalde de Madrid, al que su propio partido se puso en posición de estatua de sal, mientras le acusaban de corrupción, porque el amigo de un amigo de su hermano hizo un contrato legal con el ayuntamiento, del cual el alcalde ni se había enterado. O ahí tienes a la presidenta de la Comunidad de Madrid, que ganó las elecciones autonómicas por mayoría absoluta, y la dirección de entonces se negaba a que fuera presidente del partido de la comunidad autónoma. Bien, era la antigua dirección, pero resultaba tan sorprendente como si Feijóo ganara las próximas elecciones generales, y el equipo directivo dudara de que pudiera asumir la presidencia nacional del PP.
Por no hablar de Francisco Camps, valenciano, al que los medios de comunicación colaboramos para que fuera nombrado "Corrupto cum laude", que ha sido declarado inocente juicio tras juicio, y al que nadie la ha pedido perdón o disculpas, comenzando por la dirección nacional del PP, que lo abandonó y colaboró en esa monstruosa y antidemocrática definición, por la cual un imputado es un condenado, tan delirante conclusión como achacarle a la murmuración la categoría de sentencia judicial. No, por favor, no te afilies nunca al PP. La vida es larga y, en el PP, o en un partido nacionalista, tendrás responsabilidades y, quién sabe, podrías caer en la corrupción. Pero no hay que preocuparse: si te imputan o te condenan, el PSOE te dará un indulto. No te afilies al PP, porque el PP deja en la estacada incluso a los inocentes.
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