El concierto este viernes se ha iniciado todavía con luz natural con tres canciones del nuevo álbum de la banda capitaneada por el cantante Bruce Dickinson y el bajista Steve Harris, 'Senjutsu': el corte homónimo --primera aparición de la mascota Eddie como samurai--, 'Stratego' --tras la que Dickinson se ha dirigido al público por primera vez con un '¡Hola, Catalunya!'-- y 'The writing on the wall', presididos por un escenario inspirado en un templo oriental.
A lo largo del concierto, el escenario ha ido mutando en un juego con la iconografía de los trabajos de la banda a lo largo de sus cuatro décadas de carrera, en consonancia con los temas que el grupo interpretaba.
Estos tres primeros temas han sido el único acercamiento de la banda a su nuevo trabajo y a partir del cuarto, 'Revelations', ha ido recorriendo el amplio catálogo del grupo, ofreciendo temas de sus diferentes etapas, con mayor presencia de éxitos de los años 80 y 90.
Dickinson, tras señalar que es fantástico volver a Barcelona y reunirse finalmente con el público tras dos años --el concierto estaba inicialmente previsto para el verano de 2020--, ha dado paso a una enérgica 'Blood brothers', la mística 'Sign of the cross', con papel destacado de los guitarristas Dave Murray, Adrian Smith y Janick Gers, y 'Flight of Icarus'.
Un público entregado ha coreado la celebrada y clásica 'Fear of the dark', antes de seguir con las no menos coreadas y clásicas 'Hallowed be thy name', 'The number of the beast' y 'Iron Maiden', que han cerrado el set principal del repertorio.
Los clásicos han continuado en los bises con 'The trooper' --nueva aparición de Eddie como soldado--, 'The clansman' y 'Run to the hills', antes de concluir el concierto con 'Aces high', con la que Iron Maiden se ha despedido tras una hora y 50 minutos de show y una quincena de temas.
BARCELONA, SEIS AÑOS DESPUÉS
El concierto de Barcelona ha contado como teloneros con los australianos Airbourne, quienes han tenido que lidiar con una lluvia intermitente, y los neerlandeses Within Tempation, cuya cantante Sharon den Adel ha portado una bandera ucraniana en uno de los temas del repertorio.
La visita de Iron Maiden ha supuesto su regreso a Barcelona tras seis años, tras su actuación en el Rock Fest de 2016 en Santa Coloma de Gramenet.
Ha sido la penúltima parada de la gira en Europa --el domingo la cierran en Lisboa-- de la banda de heavy antes de dar el salto a América, donde tiene previsto seguir el tour a partir de finales de agosto y hasta octubre.
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