Pero no conviene olvidar que Francisco Camps, ni es socialista, ni es andaluz, y, por tanto, digno de toda sospecha. Si fuera comunista o nacionalista, cabría alguna consideración, pero tratándose de un peligroso político de derechas, ya que Pedro I, El Mentiroso, está en campaña de desterrar a Montesquieu, hay que apretar para que se vea que el avance hacia el totalitarismo no es una broma, y meter en la cárcel a Francisco Camps sería una manera de equilibrar la balanza, no se vayan a creer que en Moncloa sólo están por los indultos. De ninguna manera. Saliendo libres los cómplices de una trama de corrupción que manejó más de seiscientos millones de euros, como si vinieran de una piñata, no hay que dar muestras de debilidad y demostrar que el Gobierno tiene equilibrio y, si es tierno con el rocío andaluz, es duro con las espuelas de conservadores, como Francisco Camps.
El momento, además, no puede ser más oportuno, ahora que el español se ha desterrado de Cataluña, con los obedientes votos de los socialistas catalanes. En Escocia, con historia y Reyes que nunca ha tenido Cataluña -ni en la ensoñación de un secesionista en plena borrachera- sería imposible que prosperara un destierro del inglés en las escuelas. Tanto como que, en Flandes, se proscribiera el idioma francés. Claro que allí, desgraciadamente para ellos, están lejos de este sistema totalitario que vamos construyendo en España, poco a poco, sin ningún retroceso. Oído el Fiscal General del Estado. Hay que meter en la cárcel a Francisco Camps, que se vayan enterando esos españoles que todavía creen que ser de derechas va a salir gratis.
Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.131