Pero como la primera de las opciones puede ser logísticamente un poco complicada, y menos económica, es mejor decidirse por la más cercana. Y, aunque el precio de la gasolina ande por las nubes, casi está más garantizada nuestra seguridad mientras circulamos por la red viaria española que la de nuestra casa cuando cerramos la puerta para irnos de vacaciones.
Doce helicópteros equipados con cámaras capaces de fotografiarte a trescientos metros de altura, treinta y nueve drones, doscientas cuarenta y cinco cámaras de control, setecientos ochenta radares fijos, quinientos cuarenta y cinco cinemómetros móviles, una flota entera de camiones, furgonetas, motocicletas de la Guardia Civil… En fin, que es más fácil que te entre un ‘okupa’ en casa a que los de la DGT no sean capaces de ver desde la estratosfera cómo te metes el dedo en la nariz mientras conduces.
Pero es lo que tiene esto de la televigilancia: que la utilizan cuando les conviene. No digo que no sea muy necesario estar al tanto de los cafres que circulan por las carreteras españolas, pero ¿por qué no controlan con el mismo ahínco a los caraduras que viven del cuento de la ‘okupación’?
Así que nos encontramos otra vez este verano ante un escenario bastante absurdo. Estrambótico. Dantesco. Y sumidos nuevamente en la paradoja de la seguridad.
Por un lado, estamos teleobservados todos los contribuyentes mientras nos desplazamos a nuestro lugar de vacaciones y, por otro, dejados de la mano de Dios. Máxime si tenemos en cuenta que, si nos queremos asegurar de que al venir del viaje vamos a poder entrar en nuestra casa sin problemas, tenemos que contratar a Securitas Direct.
Pues algo así nos puede pasar con Ceuta y Melilla. Vamos a tener que incrementar el gasto en defensa para cuidar de los países aliados, pero estamos muy expuestos a que nos asalten por la cara las mafias subvencionadas por el rey feudal marroquí.
Menos mal que somos miembros de la OTAN. Y que Pedro se postula para ser su nuevo secretario general.
David Lavilla | Viernes, 08 de Julio de 2022 a las 16:20:15 horas
Estimado lector, querido Rufino:
Creo que coincidimos en el análisis de la digitalización de nuestra querida España. Sirve muy bien para algunos cometidos, pero para otros no tanto. Tanto usted como yo tenemos la suerte además de podernos manejar digitalmente, pero otras personas no tanto. Creo que la buena suerte que tenemos ambos es que podemos comunicarnos y conocernos virtualmente por este medio. Así que la tecnología nos une a ambos, pero también nos separa de aquellos que no pueden o no saben manejarla. Es justamente la liquidez de la que habla Zygmunt Bauman. Estamos unidos digitalmente o separados según conviene al poder político especialmente. Hay mucho trabajo por hacer. De momento, usted y yo, podemos seguir juntos para tratar de cambiar aquello que sea susceptible de ser mejorado.
Le doy nuevamente las gracias siempre.
Un saludo.
David Lavilla
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