De hecho Depp ya no va a poder evitar que muchos de sus múltiples seguidores le miren con recelo. Por supuesto tampoco Disney le va a abonar el dinero que ha dejado de ganar gracias a la mala reputación con la que le ha violentado Amber. Y mucho menos la gran factoría de ficción después de este mal trance le va a volver a contratar.
Pero, aún así, va a tener que dar las gracias y todo el bueno de Johnny porque le ha juzgado un tribunal de Estados Unidos donde, por el momento, su gobierno no ha promulgado una ley castradora de personas. Donde no existe un ministerio de desigualdad que solo favorece a una parte de la población. Donde no se puede hablar del término “violencia intrafamiliar” genéricamente porque para este gobierno el único ser agresivo es de sexo varón.
Por eso, seamos sinceros, si esto a Depp le llega a suceder en España estaríamos hablando de otro tipo de asunto. Y, a buen seguro, de otra sentencia muy diferente.
Primero, porque en España ya se hubiera encargado la telebasura de haberle hecho un juicio mediático paralelo para inculparle. Segundo, porque el ministerio de superioridad, pagado igualitariamente por todos, habría salido a la calle a infectar a la ciudadanía con cuentos obscenos contra Depp. Tercero, porque las xenófobas tuiteras castradoras de personas habrían incendiado la Red con mensajes oscuros y cobardes para dejar en evidencia a la víctima. Cuarto, porque los chiringuitos subvencionados por el relato contra el pene, que dan de comer a muchas personas sin que tengan que moverse del sofá, habrían caldeado el juicio sacándose de la manga datos y cifras manipuladas ante la opinión pública en los medios afines al populismo. Y, quinto, porque la chaladuría antihombre ya se hubiera buscado una excusa estúpida y pueril para justificar el ensañamiento de Amber contra Jonny.
La violencia no tiene justificación. La cometa quien la cometa. Bien sea Heard. Bien, Depp. Bien Ana Julia. O Juana. O Adil de Zaragoza. O Manuel de Terrassa. O cualquier hombre contra una mujer (y viceversa). O cualquier madre contra su hijo (y viceversa). O cualquier nieto contra su abuelo (y viceversa)… Porque si infligimos más castigo a un rol o a un sexo que al otro, ¿entonces qué? ¿Volvemos al inicio del problema, pero esta vez desde el otro lado? Para ir a favor del falso nuevo relato social y ser una persona de bien, ¿el jurado tenía que indultar a Amber por el mero hecho de ser mujer aunque haya estado matando en vida a Johnny Depp durante su relación?
Ojalá Johnny Depp con su sufrimiento nos haya mostrado el camino a todos. Hombres y mujeres. Porque es indudable que queda mucho por hacer en cuestiones de igualdad entre ambos sexos. Y en eso hay que ser tremendamente contundentes. No puede ser que un hombre, solo por el mero hecho de serlo, tenga más beneficios que una mujer. Pero tampoco puede ser lo contrario.
Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.56