Por esa razón veremos participar a los líderes de los partidos nacionales, aunque con diferente grado de implicación. Elevado en el caso de Pedro Sánchez -sabe mejor que nadie lo que está en juego y no ignora el limitado tirón del candidato socialista, Juan Espadas. Por contra, todo indica que la presencia de Alberto Núñez Feijóo será más discreta porque en el caso de los populares, Juanma Moreno Bonilla está mucho mejor posicionado. Tiene un perfil propio muy marcado que se refleja en todas las encuestas. Otro rasgo peculiar de estos comicios es que, dada la división de los partidos de las izquierdas radicales, la campaña puede acabar siendo un pulso entre Juanma Moreno y Juan Espadas al que se sumará como incógnita Macarena Olona, la candidata de Vox.
Los sondeos señalan una victoria holgada del Partido Popular. Incluso con más escaños que el conjunto de la suma de los obtenidos por los partidos de la izquierda pero sin mayoría propia suficiente como para poder gobernar en solitario. En ese escenario y contemplando que Vox podría mantener o incluso mejorar su actual representación parlamentaria (11 diputados), la clave está en saber si para apoyar la investidura de Juanma Moreno exigirán entrar en el gobierno como hicieron en Castilla y León. De hecho, el hipotético apoyo de Vox ya ha sido convertido por toda la izquierda en el eje de la campaña de desgaste del candidato popular. Irán con todo. Les desasosiega la posible victoria de Juanma Moreno porque podría ser el prólogo de la de Núñez Feijóo. Es la clave andaluza.
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