El jugador balear jugará su sexta final en Melbourne en busca de su segundo título tras el logrado en 2009 después de deshacerse del de Roma en casi tres horas de un encuentro que ha dominado hasta el último tramo del tercer parcial.
Berrettini ha logrado un ‘break’ para forzar un cuarto set y elevar su nivel para complicarle las cosas al de Manacor, que ha sabido aguantar y conseguir una rotura clave para llevarse el pase a la final donde se medirá al ganador del duelo entre el ruso Daniil Medvedev y el griego Stefanos Tsitsipas.
Nadal jugó un gran partido, seguramente el mejor de toda su andadura en el torneo, sólo empañado por el despiste del tercer set, al que sacó un gran rédito un Berrettini que mejoró ostensiblemente tras haber sido desactivado en los dos primeros de forma clara y ser incapaz de encontrar su mejor tenis.
El italiano, al que le favorecía inicialmente jugar con la Rod Laver Arena techada por la lluvia, no fue capaz de inquietar al español en esas dos mangas iniciales, donde fue víctima de la solidez y táctica del balear, que castigó continuamente su revés a dos manos, con el que terminó acumulando 19 errores no forzados desde el fondo de pista.
Además, ni su poderoso 'drive' ni su saque le ayudaron hasta pasado el tercer parcial y el encuentro transitó por donde quiso casi siempre un Nadal, en su versión de grandes citas y con apenas errores en los dos primeros sets (7 de los 19 totales).
El campeón de 2009 se mostró muy fino y recuperado del esfuerzo de los cuartos de final ante el canadiense Denis Shapovalov y los efectos que le provocó un golpe de calor. Con sus piernas con energía y su saque, 'drive' y, sobre todo, su revés a dos manos cruzado funcionando, parecía que no tendría problemas para meterse en la final.
Todo parecía bien encaminado para el tenista español cuando el italiano consiguió asentarse mucho más en la pista. Consiguió afinar su servicio y su juego desde el fondo de la pista, lo que le permitió por primera vez ir al menos por delante en el marcador.
BERRETTINI APRIETA, NADAL AGUANTA
El séptimo cabeza de serie pudo apretar y que el contador de errores no forzados de su oponente fuese subiendo paulatinamente, pero aún le faltaba hacer algo más de daño al resto. Nadal no estaba ya tan cómodo, pero se mantenía dentro del encuentro, que cambió en el octavo juego. El de Manacor perdió su servicio y el romano no lo desaprovechó para cerrar el set y coger fuerzas.
Berrettini creció en la Rod Laver Arena y ofreció las credenciales que le han llevado a codearse con los mejores del mundo. El saque y la derecha martillearon al español, que tampoco encontraba ahora tanta ayuda en el revés a dos manos del italiano, pero que aún así volvió a tirar de su experiencia y de su saque como ante Shapovalov para ser ahora el que metía presión mandando siempre en el marcador.
Nadal aguantó pese a que el partido se empinaba a la espera de que el italiano bajase algo el nivel. Y esto sucedió en el octavo juego, con dos errores con el 'drive' y unas bolas de 'break' que el balear, que no habia ganado ni un punto al resto en los últimos cinco servicios de su rival, no desperdició para romper y poner rumbo al sueño del vigesimoprimer 'grande' y de agrandar su leyenda.
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