Según ha informado la delegación del Gobierno en Euskadi, la investigación se inició cuando los agentes tuvieron conocimiento de que un hombre de unos 50 años, que conducía un Citroën C1 gris con matrícula francesa, estaba transportando migrantes y ayudándoles ilegalmente a cruzar la frontera.
Los investigadores españoles establecieron varios dispositivos de vigilancia en los que detectaron al sospechoso recogiendo en las cercanías de la Cruz Roja de Irun a varios migrantes subsaharianos para dirigirse a Francia.
Ante la confirmación de las sospechas, se establecieron vigilancias diarias que llevaron a la detección del vehículo sospechoso en el Hospital Comarcal Bidasoa. Allí, los agentes observaron que tres ciudadanos subsaharianos, dos hombres y una mujer cargados con mochilas, se subían al coche del investigado, por lo que iniciaron un seguimiento.
CIRCULABA POR VÍAS SECUNDARIAS
Durante el mismo, los investigadores comprobaron que el sospechoso también tomaba precauciones, como circular por vías secundarias. Además, simultáneamente al seguimiento y con el fin de preparar un dispositivo en la frontera Irun que permitiera interceptar al investigado, los agentes iniciaron la coordinación con las fuerzas de seguridad galas, contactando con el enlace de la policía francesa.
Finalmente, y "gracias a la información en tiempo real transmitida por los investigadores españoles", las fuerzas de seguridad galas lograron interceptar al vehículo sospechoso tras cruzar la frontera por Luziniaga y detener al traficante, quien resultó ser un ciudadano francés.
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