Marcarse 'Mic Drop'
Prometo, prometo… hasta que miento. Pero una vez mentido, se olvidó lo prometido. ¿O cómo era eso? El caso es que sí, que Sánchez lo ha vuelto a hacer. Y acaba de volver a trolear a sus correligionarios en tan solo dos semanas. Así que de ese “voy a poner punto y final a la reforma laboral de 2012” hasta este de “hay que cambiar algunas cosas” tan solo hay 15 días de por medio. Los mismos que un autónomo tiene de vacaciones al año… en el mejor de los casos.
A Pedro le dan un micrófono y se suelta la melena. Y lo hace con una naturalidad pasmosa. Solo le falta hacer un ‘Mic Drop’ para que su mentira suene más épica. Es decir, hacer ese gesto desafiante de tirar la alcachofa en señal de victoria en medio de una batalla de gallos. Algo muy parecido a lo que el actor Jordan Peele ya puso de moda en Estados Unidos imitando a Obama diciendo: “Soy el líder del mundo libre”. Para acto seguido, el bueno de Jordan, dejar caer el micrófono… e irse en su limusina.
El presidente de la pandemia en España, como no le puede ganar nadie en arrogancia, ahora parece que quiere “copiar y pegar” también este gesto. Y como tiene una legión de asesores que se inspiran en series guais, este lío del Mic Drop, sin duda, lo tiene que replicar.
Por eso, no sería nada anormal que a estas alturas de la película haya dicho: “El momento es ahora. Sé que es ambicioso, pero este Gobierno tiene ambición. Eso significará que algunas de las cosas que se hicieron mal en 2012 se reconstruyan, pero evidentemente también lo que tenemos que hacer es mirar hacia adelante". Y después de quedarse así, tan a gusto, mofándose del personal, perfectamente Pedro, siguiendo el guión, podría tirar el micro, subirse al Falcon e irse de fiesta con sus colegas a Castellón.
Entre tanto, la pobre ministra de Trabajo y Economía Social, que aparenta tener mucha moral, sigue pensando que Pedro en su próxima cita va a "volver a tener una posición única" ante la reforma laboral. Y que su presidente va a respetar “sin discrepancias de contenido” lo establecido en el acuerdo al que llegaron PSOE y Podemos hace más de un mes.
Pero hace bien Yolanda en esperar. Solo con tiempo y una caña uno tiene la capacidad de conseguir que su contrario pruebe su propia medicina. Además, decía el poeta John Dryden que había que tener mucho cuidado con la furia de una persona paciente. Y es que, por qué no, mientras la ministra aguarda a que el jefe venga de fiesta, puede comprarse un micro. Así, cuando llegue el momento de más éxtasis en la pelea de gallos por la reforma laboral, Yolanda podría cacarear más alto que Pedro. Y, acto seguido, marcarse un ‘Mic Drop’.
A Pedro le dan un micrófono y se suelta la melena. Y lo hace con una naturalidad pasmosa. Solo le falta hacer un ‘Mic Drop’ para que su mentira suene más épica. Es decir, hacer ese gesto desafiante de tirar la alcachofa en señal de victoria en medio de una batalla de gallos. Algo muy parecido a lo que el actor Jordan Peele ya puso de moda en Estados Unidos imitando a Obama diciendo: “Soy el líder del mundo libre”. Para acto seguido, el bueno de Jordan, dejar caer el micrófono… e irse en su limusina.






















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