Desde el miércoles 8 de septiembre se inicia en París el juicio, la mayor audiencia penal jamás celebrada en Francia. Bajo el nombre de V13 –por viernes 13 de noviembre–, magistrados y víctimas se reunirán frente a los presuntos responsables de los atentados más mortíferos en la historia de la nación.
Eran las 21:20 cuando la normalidad abandonó la capital francesa aquel viernes 13 de noviembre de 2015. Un terrorista suicida activó su cinturón explosivo cerca del Estadio de Francia, donde se jugaba un partido amistoso entre Francia y Alemania, al que asistía el entonces presidente François Hollande. En total fueron tres explosiones, que constituyeron los primeros atentados suicidas de la historia nacional.
Casi simultáneamente a estos ataques, dos comandos de tres hombres ametrallaron las terrazas de varios cafés de los distritos 10 y 11, en pleno corazón de París. Mientras disparaban contra personas que disfrutaban de su noche de viernes, los terroristas gritaron "Allahu Akbar" ("Alá es grande") y "es por Siria". En total, fueron más de 400 disparos de rifles kalashnikov.
LA SALA BATACLÁN
El ataque más largo y mortífero de la noche tuvo lugar en la sala de espectáculos del Bataclan, durante el concierto de la banda de rock Eagles of Death Metal.
Algunos espectadores pensaron al principio que los tiros eran petardos, como parte de la representación. Sin embargo, la duda no perduró mucho tiempo. Dos individuos estaban disparando a un ritmo frenético contra la multitud, con el objetivo de matar al mayor número de personas posible.
Uno de los asaltantes fue finalmente abatido por dos policías de la unidad anti criminalidad (BAC), los primeros en llegar al lugar. Los otros dos terroristas, en el piso con varias decenas de rehenes, fueron abatidos hacia las 0.30.
8 ATAQUES EN LA NOCHE
Con ocho atentados en una sola noche, 130 personas murieron en total. A este doloroso conteo, hay que agregar varios cientos de heridos, familias rotas y parientes traumatizados.
UN JUICIO HISTÓRICO
El adjetivo de "juicio histórico" es el más utilizado para referirse a este proceso. Seis años después de la tragedia, la logística y la preparación necesarias para su desarrollo han sido titánicas. Un juicio de esta magnitud es un reto sin precedentes para el poder judicial, especialmente en tiempos de pandemia.
Así, para acoger a los 20 acusados, las cerca de 1.800 personas que se han constituido como parte civil, los más de 300 abogados y centenares de periodistas acreditados, se construyó expresamente un tribunal especial de primera instancia en el antiguo Palacio de Justicia de París.
GRANDES MEDIDAS DE SEGURIDAD
Las medidas de seguridad también serán a la altura de la conmoción sufrida por la nación durante esa noche. Se establecerá un amplio perímetro para blindar el Palacio de Justicia, situado en pleno centro de París.
Como lo dicta la ley en Francia, no habrá imágenes públicas del juicio. Sin embargo, la fiscalía nacional antiterrorista solicitó que sea filmado en su totalidad como parte de los archivos audiovisuales de la justicia. Algo que ya ocurrió hace un año con el proceso por el atentado contra Charlie Hebdo en 2015, al igual que lo fueron en su momento los juicios de Klaus Barbie, y por el genocidio de Ruanda.
EL PRINCIPAL ACUSADO
Los acusados son franceses, belgas, argelinos, suecos y paquistaníes; la mayoría de ellos son desconocidos para el público. Responsables logísticos, mensajeros, intermediarios… A partir del miércoles, veinte acusados serán juzgados por distintos grados de implicación en los atentados.
En el banquillo de los acusados, apodado "enemigo público número uno" desde el día siguiente a los atentados, Salah Abdeslam se llevará seguramente toda la atención. Es el único superviviente de los comandos que sembraron el terror en la capital.
Muy callado desde su detención en marzo de 2016, el franco-marroquí de 31 años ya declaró a los jueces de Bruselas –donde fue juzgado por disparar contra agentes de policía antes de su detención– que solo confiaba en su Dios, Alá, y que por lo tanto no creía en la justicia de los hombres. Por eso, el juicio podría resultar decepcionante para las víctimas, con acusados que posiblemente no expresen ningún arrepentimiento ni disculpas.
Junto al preso más vigilado de Francia, trece hombres de entre 27 y 40 años comparecerán ante el Tribunal Especial de la Audiencia de París. Diez en el banquillo, y tres, que se enfrentan a cargos menores, aparecerán en libertad bajo supervisión judicial. Otros seis serán juzgados en ausencia.
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