Estas bacterias tienen la capacidad de hacer la fotosíntesis y en su gran mayoría son de gran utilidad biotecnológica y médica. Sin embargo, algunas de ellas durante sus floraciones -normalmente una vez al año- liberan unas potentes toxinas hepáticas, llamadas microcistinas, que se acumulan en la superficie del agua pudiendo constituir un riesgo para la salud y para el medio ambiente.
El equipo de expertos del IMDEA Agua ha desarrollado herramientas para el seguimiento y control de estas floraciones o blooms de cianobacterias tóxicas. En concreto, estas herramientas que combinan la química y los últimos avances en tecnologías de software componen un sistema de alerta temprana para monitorizar y evaluar en todo momento el riesgo provocado por las cianobacterias tóxicas.
Este sistema aportará la información necesaria para tomar las medidas que garanticen el tratamiento efectivo y sostenible de agua. En estos momentos el proyecto está centrado en dos líneas.
Por un lado, en el desarrollo de tecnologías para la eliminación, a bajo coste y de forma eficaz, de microcistinas durante el tratamiento del agua, y en segundo lugar, en el diseño y adaptación de programas de monitorización para el control de floraciones de cianobacterias tóxicas en embalses.
Esta tecnología podría ser aplicada por empresas de potabilización, purificación y suministro de agua, por gestores de recursos hídricos, compañías relacionadas con usos recreativos en embalses y lagos, explotaciones ganaderas y cinegéticas, así como empresas del sector hidroeléctrico.
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