Francisco, de 84 años, ha celebrado esta mañana la misa Crismal en la Basílica de San Pedro con la que ha dado comienzo a las celebraciones litúrgicas de la Semana Santa, pero se ha ausentado de esta celebración. El Vaticano no ha dado ninguna explicación, pero algunos medios italianos han apuntado a que el Pontífice, que ha sufrió de reciente ataques de ciática que le han obligado a suspender su agenda, habría delegado esta celebración en el decano del Colegio Cardenalicio, el cardenal Giovanni Battista Re, aconsejado por su equipo médico. El Papa tiene que presidir una intensa agenda litúrgica los próximos días que culminará con la misa de Domingo de Pascua.
Debido a las precauciones sanitarias, se han suprimido de la celebración el rito del lavatorio de pies y la procesión de las ofrendas. En años anteriores, el Papa ha celebrado en privado esta eucaristía con algún grupo de personas vulnerables, principalmente en cárceles, hospitales y en alguna residencia.
En su homilía, el cardenal Re ha invitado a todos a rezar en las propias casas para pedir la fuerza necesaria para "hacer frente a los grandes desafíos de la pandemia que ha dejado víctimas por todo el planeta" y ha pedido elevar "una gran oración coral para que la mano de Dios" venga el fin de la pandemia. "Hemos experimentado cómo un pequeño virus ha puesto de rodillas al mundo entero", ha concluido.
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