La alarma de Pablo Iglesias y el Black Friday
Ahora que estamos entrando en el Black Friday, y los precios están fetén, me quiero comprar en AliExpress una alarma con antena wifi que puede ser un filón. Tiene mucha utilidad. Tanto que yo creo que si entrara Pablo Iglesias por la puerta de mi casa me podría mandar un aviso al movil que rezara tal que así: “Querido propietario, Iglesias ya está aquí”.
Nunca pensé que los chinos iban a estar de nuestro lado en esto también. Y, además, va a ser verdad lo que dicen de Jack Ma: “Es un visionario”. Porque, ¿qué es lo que más se puede vender en un Estado de Alarma? Pues eso, alarmas.
Así que uno de los artífices de esta gran estafa al pueblo español, don Pablo, el vice guay, ha sido durante unas horas la imagen de uno de los productos estrella del gran bazar digital. Aunque podría tener más juguetes con su nombre. Luego lo van a ver.
El caso es que ahora la empresa Kerui, que vende a través del Amazon chino, ha usado una foto -robada a Tele 5- en la que Pablo Iglesias parece entrar muy sonriente en una casa. En esa imagen también hay dos niños que se giran a la llegada del vice guay, como si se temieran una expropiación. Y allí, en primer plano, está la famosa alarma. Un dispositivo capaz de detectar a vulgares ladrones, y ahora parece ser que también podría identificar a expropiadores en potencia.
Pero, ¿quién sale ganando en todo este lío? ¿El magnate chino o el rey del pepino? Pues si entendemos pepino como cosa de poco valor, pues sale ganando siempre el timo. O sea, los dos.
AliExpress gana porque durante los días previos al Black Friday se habla de él. Y el vice porque por un tiempo solo sería una broma en vez de un serio problema para el ciudadano español. Y eso es justo lo que tiene el marketing de guerrilla en el mundo de la política, que en un momento la popularidad de un mequetrefe puede subir como la espuma; y a su vez nos puede hacer olvidar, con una leve sonrisa, el peligro que un tipo así puede suponer para la sociedad en general.
Al politiqueo le viene muy bien el mundo del meme porque durante un tiempo se nos olvida lo memos que son. Y eso solo con un simple video ‘deep fake’ o con un sencillo relato de texto ‘fake news’. Viven así, de eso. ¿Y si no de qué íbamos a conocer a la cuchipandi en nuestra España Cantora?
Pero a un país que está adoctrinado por Netflix, y por las grandes cadenas de televisión, en el que su interés informativo vive de lo que sucede en la casa de La Pantoja, más que en saber lo que pasa en la calle, mientras hay un intento de cambio de régimen político con toque de queda incluido, ¿qué más se le podría pedir?
Así que el moño del vice en todo esto está muy bien utilizado como maniobra de distracción. Como lavado de imagen. Como reclamo de venta de un producto, la maldita alarma, que casi parece hecha ad hoc.
Pero hay que tener mucho cuidado con todo esto. No es broma. En estos últimos siete meses el rango de popularidad del vice guay entre los internautas españoles está igualando al de su propio jefe, Pedro Sanchez. Incluso en ciertos momentos lo está desbancando. Y no lo dice Tezanos, lo dice Google Trends, el marcador de tendencias del gigante de la Red.
Concretamente, en cuanto a la marca personal del vice del moño, las principales consultas que se le asocian en Google Trends son, a día de hoy, las siguientes: “Pablo Iglesias Coronavirus”, “Lilith Vestrynge”, “Pablo Iglesias Lilith Vestrynge”, “Coronavirus España”, “Pablo Iglesias Hija De Vestrynge”, “Pablo Iglesias Residencias”, “Caso Dina Iglesias”, “Moño Pablo Iglesias” “Pablo Iglesias Positivo”, “Mascarilla Pablo Iglesias”.
Con esto nos podemos hacer una idea de lo que realmente les importa a los españoles: el morbo. Qué más da si tiene un lío o no este señor, qué nos importará el tipo de tapabocas que lleve -¿habrá gente con tal mal gusto que le quiera copiar?-, qué relevancia tendrá un moño de un moñas.
Lo que parece apuntar esta cuestión, hilando fino, es que nos quieren tapar las búsquedas de sus dos escándalos recientes más graves: no cuidar convenientemente de nuestros mayores en las residencias y su machismo empedernido en el caso Dina. Parece ser que así lo que realmente importa ha quedado sepultado con el contenido que ha vertido a Internet el mundo del cuché. Por eso no me extraña que en tiempo de pandemia haya ayudado tanto el Gobierno a las televisiones con más poder.
Mientras tanto, el pobre Casado, que no se debe enterar muy bien de cómo funciona esto del online, está muy a la sombra de estos dos cipreses alargados, que a poco nos van a llevar a su cementerio ideológico para venerar las lápidas de Stalin y la de Marx. Porque está claro que las están queriendo volver a abrillantar. Les debe de venir muy bien para estafar.
De momento, la marca personal mejor posicionada en buscadores es la de “Pablo Iglesias”. Al menos, en índice de impacto. Además, supera en interés de búsqueda a sus compadres políticos.
Otra de las claves de todo esto es la capacidad que tiene la marca “Pablo Iglesias” de relacionarse con algunos juguetitos u objetos de deseo en este país para todos los internautas que utilizan de manera asidua el supermercado chino. Y aquí entra en escena su asociación con una alarma en el superbazar de Jack Ma, aunque solo fuera por unas horas.
Si a día de hoy escribes en Google “Pablo Iglesias” el buscador te dará como opción prioritaria el término “AliExpress”. Eso está claro. Y esto querrá decir, entre otras cosas, el gran número de personas que están ahora buscando esa información. Pero, lo mejor de todo es que, si recurres a AliExpress y escribes en su propio motor de búsqueda el nombre del vice guay se le asociará con los siguientes productos: papel higiénico, careta, mascarilla, peluca, escobilla y, por supuesto, alarma de casa.
Con Pedro Sánchez las palabras relacionadas serán muy parecidas, aunque de momento no se le haya asociado ninguna alarma. Pero todo se andará. Démosle tiempo porque la envidia es una seria enfermedad. En cuanto a Casado, ni rastro. No le busca nadie por AliExpress. ¿Pero esto es bueno? ¿Es malo? ¿Tiene todo algo que ver?
En el mundo del marketing los expertos de la rama más cañera toman por norma la famosa frase de: “Habla de mí, aunque sea mal”. El ruido, dicen, aumenta tu popularidad y por defecto te posiciona en los buscadores. Y eso quiere decir que vives. Que estás. El impacto ya está ahí generado. Luego, cuando vienen mal dadas, todo se puede tapar con una buena campaña de contenido en prensa afín. Y esta gente lo tiene fácil. No olvidemos que son los que manejan el dinero de los ciudadanos. Por lo que la fiesta del branding, me temo, que terminas por pagarla siempre tú.
Pero tampoco uno se tiene que obsesionar. De hecho, lo vamos a dejar pasar. Y como estamos en Black Friday, y los precios están fetén, seguro que en estas rebajas vamos a ver una oportunidad. Yo, después de escribir esto, y como el tema de la censura pinta regular, creo que voy a entrar en el chino virtual y voy a comprar finalmente una de esas alarmas. Pero no tiene porqué ser buena solo para mí. También le diría a Irene Montero, después de ver las búsquedas sobre su pareja en Google Trends, que se haga con una. Pero solo por lo que pueda pasar. Y es que si todo al final se pudiera solucionar con un par de antenas más en casa, la cosa estaría fenomenal.
Nunca pensé que los chinos iban a estar de nuestro lado en esto también. Y, además, va a ser verdad lo que dicen de Jack Ma: “Es un visionario”. Porque, ¿qué es lo que más se puede vender en un Estado de Alarma? Pues eso, alarmas.






















Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.141