Es cierto que con las nuevas tecnologías y la aparición de las redes sociales cualquier persona, informada o no, tiene en sus manos la capacidad de publicar algo aunque sólo sea en tres líneas. Surgen así políticas, miembras, individuas u otras especies sociales de esta vigilante, todo el rato, sociedad de lo políticamente correcto, majaderos o bromistas que, de vez en cuando, ponen a circular bulos, trolas, inventos, noticias falsas. Así, a veces te llegan mensajes o te dicen que ha muerto Rambo, o que van a rodar Rocky 8, cuál personaje ha dicho esto, o lo otro siendo cierto o no, que se han divorciado dos Reyes, que Trump ha ganado las elecciones sin contar los votos, porque él lo sabe, ¡y no es verdad!, o que Sánchez es un listillo que coloca a sus amigos con dinero público, que quiere todo el poder, y que hay agua en Marte, ¡y es verdad!
O sea que todo puede valer en un tuit, en una red de mensajes, que puede ser incluso un chiste o un meme, que es humor rápido y moderno, pero de ahí a querer controlar la información desde el Gobierno de España, dícese a sí mismo progresista, comportándose sin embargo como adalid de la censura más facha, tal vez franquista, dado el apego que esta izquierda pija española tiene aún hacia el pasado muerto en los años setenta, y siendo esta actitud una cosa reaccionaria, u sea, de tiempos pasados, pues va un abismo.
Sobre todo teniendo en cuenta que el Ejecutivo socialista-comunistoide que impera en esta España de taifas, separatistas y cainitas varios, es, mientras no se demuestre lo contrario, es, probablemente, el Gobierno de España más mentiroso de la historia de la democracia hasta la fecha.
Va un umbral de lo que decía un presidente en ciernes sobre sus teorías y haberes prácticos del buen político honrado, demócrata, equilibrado y sensible con los problemas a lo que hace el ya presidente con el bastón de mandar en sus manos. No hay más que tirar de hemeroteca, y quizá tampoco sea preciso hacerlo porque las contradicciones son diarias y se ven incluso en directo en TV. Desde los sencillos y simples consejos de dimitir por copiar o plagiar, a que valga ya absolutamente todo. Todas las mentiras lanzadas desde el Gobierno valen, desde que no se hizo caso a las advertencias internacionales cuando llegó el virus a España, tenemos ahora el doble virus, el epidémico y el de gobernar sin escrúpulos. Ya vale decir una cifra de muertos por Covid-19 falsa, como si cada fallecido no fuera una persona, con una familia, sino un simple número orquestado cada tarde desde la Moncloa como un recital, anular la transparencia y sus portales, contratar amigos y enchufados a dedo, amenazar con el índice señalador democráticamente alzado como un aviso, mentir con las cuentas, el déficit, la deuda, decir que nadie se queda atrás, es alucinante, falta algo a esta frase incompleta, tal vez: "Nadie (del gobierno) se queda atrás". En esta España que ha entrado en barrena, subir salarios a colectivos que pueden aportar votos, sin discriminación positiva en una situación gravísima de crisis para todos, o, el colmo, subirse el sueldo propio, el del Ejecutivo, el de inútiles, ignorantes y maquiavélicos ministros y adláteres dos veces en pocos meses, con sólo alzar de nuevo ese dedo tahúr en dos tardes de consejos de ministros, es de sinvergüenzas, y esto sucede mientras se alzan los impuestos a los autónomos y clases medias, o se atenta contra los trabajadores llanos porque usan coches con diesel, y es muy progre comprar coches eléctricos sólo accesibles a millonarios y clases pudientes, ó cuando decidieron ¡irse de vacaciones en plena guerra con el coronavirus!, ¡en la catástrofe más grave que atraviesa España desde la guerra Civil!, porque es un derecho de los validos progres que nos gobiernan, mientras miles de trabajadores desvalidos están en ERTEs o peor, perdiendo su trabajo, mientras gente con escasos recursos están acudiendo a colas del hambre a recibir alimentos de entidades privadas (iglesia, bancos de alimentos, asociaciones vecinales, etc), porque el Gobierno está en otra cosa, está en mentir y en volver a ser aprendices nuevos del socialismo viejo, ofreciendo ingresos mínimos vitales con un dinero infinito del Estado que no existe en las arcas públicas, sino en la deuda que dejarán a futuras generaciones... Es para echar a correr.
Vienen meses de penurias, sino años duros, y un Gobierno mentiroso sólo quiere seguir en el poder, sin más argumentos, porque todo lo que han dicho o dicen son falsedades incumplidas. El mejor apoyo social, el mejor servicio social es fomentar el empleo, el trabajo del sector privado , el que produce, porque no se puede convertir a todo el país en funcionario público, ¿o sí? Pero fomentar el empleo, crear trabajo, no permitir que se hundan empresas, eso no está en su agenda, acaso los podemitas del Gobierno sólo aspiran al socialismo de Venezuela, al que defienden, y que ha hundido a ese país americano en la miseria. ¿Qué puede salir bien? No es de esta tropa de des-gobernantes que lo único que hacen es hacer propaganda, ¡cuántos eslogans y cuánta directriz publicitaria y vacía se produce en el Ministerio de la Verdad de Moncloa!, y que viene desde ese premonitorio "Haz que pase", y está pasando: la ruina. Luego regarían las teles con el Salimos más fuertes (los del Gobierno). Después sacaron: Nadie (de los amigos del Gobierno) se queda atrás. Claro que antes dijeron: Este virus lo paramos unidos (pero nosotros nos vamos de vacaciones).
Estamos a la espera del siguiente papel mojado: Somos los mejores, cómo no. Lo que no sabemos es si el próximo eslogan lo escribirán en castellano moderno, o si terminarán usando otro idioma, tal es la inquina que tienen hacia lo español desde dentro de sus estructuras renegadas, suprimiendo en una autonomía española los estudios vehiculares en español, como si en Reino Unido caparan el inglés.
Y un gobierno que no sabe cómo funciona la economía, que sólo piensa en el gasto, la subvención, la dádiva, que no alienta la producción, que no facilita crear empleo, sino exprimir la teta de la vaca, y que sólo quiere que el dinero lo pongan otros paises, o vía impuestos, tiene condenado el futuro porque maneja dinero sin ton ni son, y sólo con esta matemática, el resultado es el declive. Es lo que tiene ser un retrógrado progre y además, mentiroso, porque las cuentas no cuadran, ni cuadrarán, con tales falsedades. Ha dicho que quiere crear ochocientos mil empleos en tres años ¿Qué? Cuando la destrucción de trabajo lleva camino de ser pavorosa y va a superar esa cifra tal vez sólo en el año que está a punto de concluir. ¿Se creerán además sus propias mentiras?
¿Por qué se llaman progresistas? Otra mentira populista de esta izquierda carca.
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