Conforme al Reglamento, la votación fue pública y por llamamiento, pero en esta ocasión, con motivo de las restricciones derivadas la pandemia, sólo pudieron decir su voto de viva voz los presentes en el hemiciclo. El resto lo hicieron vía telemática y el sentido de su voto fue leído por el secretario de la Mesa del Congreso.
Para relevar a Sánchez, el candidato de Vox necesitaba reunir la mayoría absoluta de la Cámara, 176 votos, y como no lo ha logrado la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, ha dado por rechazada la iniciativa.
EL 85% DE LA CÁMARA DICE 'NO'
Abascal ha obtenido sólo el 'sí' de los 52 diputados de Vox, el 15% del conjunto de la Cámara, por lo que su candidatura ha sido rechazada por 298 votos, los que suman los diputados del PSOE, el PP, Unidas Podemos, ERC, el Grupo Plural (Junts, Más País, Compromís y BNG), Ciudadanos, PNV, Bildu y el heterogéneo Grupo Mixto (CUP, UPN, CC, NC, PRC, Foro Asturias y Teruel Existe). Nadie se ha abstenido.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha recalcado que el líder de Vox, Santiago Abascal, se ha "quedado solo" porque ninguna formación ha apoyado la moción de censura que ha presentado para desalojarle de La Moncloa: "Usted no es el salvador de España", ha enfatizado.
Así lo ha asegurado Sánchez, poco antes de la votación de la moción de censura, confesando que era un "alivio" que nadie fuera a secundar la iniciativa de Vox y que, pensaba, que así lo sentía también el propio Abascal.
"Usted está solo", le ha restregado al líder de Vox, a quien también le ha afeado que "le sobra orgullo y le falta modestia". "Usted no cuenta con ningún apoyo porque no tiene ningún proyeto más que arremeter contra los ciudadanos que no comulgan con sus creencias y sentimientos", le ha dicho Sánchez.
Según el jefe del Ejecutivo, Vox sabe qué hacer "con los nacionalistas, proscribirlos; con los comunistas, diezmarlos: con los seguidores de otros partidos de la derecha, absorberlos y convertirlos a su credo", por no hablar de lo que haría con feministas, ecologistas, inmigrantes o masones.
Pero lo peor, ha dicho, es que "no tienen ni la más rmeota idea de qué hecer con España", y cree que así lo demuestra el que no haya presentado propuestas sobre el sistema sanitario o las residencias de ancianos, y tampoco "un plan medio sensato" para la recuperación económica, más allá de "desregular sectores productivos y cierta autarquía económica".
Tampoco, ha dicho, tiene "plan para las tensiones territoriales" salvo volver al "Estado centralista de hace 80 años", ni para la educación, aparte del 'pin parental'.
Sánchez también ha afeado a Abascal que haya "mareado la perdiz" durante meses hasta que ha decidido presentarse como candidato. Entre tanto, ha vuelto a recordarle que se compró "un chalet" del que ha estado "disfrutando", sin registrarlo en su declaración de bienes. Y mientras, ha remachado, sus "secuaces se dedican a amargarle la vida a dos miembros del Gobierno y a sus hijos porque les parece mal que tengan un chalet".
Sánchez ha tirado de figuras de la historia de España como Blas de Lezo, Hernán Cortés o Juan Sebastián Elcano para decirle a Abascal que él no es el salvador de España, porque los "millones de salvadores" de España están en los hospitales, las escuelas, los supermercados, los cuarteles, las comisarías y las fábricas.
Y también que la España actual no es "la de Lepanto ni los Tercios de Flandes", que la España actual está representada en el Congreso y otras solo existen "en su imaginación recalentada".
Sánchez ha recordado a Abascal que la última palabra sobre su moción la tiene la Cámara, que representa a todos los españoles y ha hecho un llamamiento a toda ella y "a cada español", porque está convencido de que la "inmensa mayoría", aunque tengan posiciones distintas, coinciden en las "ideas básicas que deben inspirar al país y su futuro".
"Una España presidida por la democracia, la libertad y el diálogo", ha dicho, con unos servicios públicos reforzados, protección social, igualdad entre hombres y mujeres, ley y Estado de Derecho, empleo digno, empresas solventes y una Europa más humanista.
"No coincidimos en todo, por eso ha distintos partidos que interpretan la realidad desde distintos prismas, pero es mucho, más que suficiente para cimentar la convivencia, esa es la España que llevamos construyendo hace 40 años", ha afirmado, y se ha mostrado convencido de que ni siquiera los votantes de Abascal quieren ir "hacia ningún otro lado".
ABASCAL: "ESPAÑA PREVALECERÁ A PESAR DE USTEDES"
Por su parte, el presidente de Vox, Santiago Abascal, ha asumido el rechazo de todos los demás grupos parlamentarios a su moción de censura asegurando que prefiere quedarse solo que "mal acompañado" y ha lanzado un aviso: "España prevalecerá, a pesar de ustedes".
"Hoy se han juntado todos para vencer a Vox, no será la primera vez ni la última. Pero no lo celebren mucho porque dentro de poco estarán disputando por los despojos de poder que hoy disfrutan", ha dicho desde la tribuna del Congreso antes de la votación.
Abascal ha apuntado que el Congreso de los Diputados debía este jueves elegir "entre la esperanza y la ruina" y la lamentado que haya elegido "ruina". Pero ha advertido de que no acabarán con la esperanza que "cada día vence" en numerosos rincones de pueblos y ciudades españolas.
Tras haber escuchado durante dos jornadas el rechazo de todos los grupos parlamentarios a su moción de censura, Abascal ha insistido en que prefiere quedarse solo que mal acompañado. Y en concreto ha señalado a los partidos que apoyaron la investidura del Gobierno de coalición y a Bildu.
También ha criticado que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, recurra al argumento del franquismo para debatir con él. "Es su único argumento, ha pasado de profanador a necrófilo. Sin Franco no son nada", ha lamentando avisando a Sánchez de que sus intervenciones "rebajan el nivel del debate parlamentario".
LA MOCIÓN DE CENSURA MENOS VOTADA
La moción de Vox se ha convertido en la menos votada de la reciente historia democrática, por debajo incluso de los 68 votos de la Alianza Popular de Antonio Hernández Mancha en 1987 y de los 82 que cosechó Pablo Iglesias y Podemos en 2017.
La primera moción de censura data de 1980, cuando el PSOE de Felipe González intentó sacar de La Moncloa a Adolfo Suárez, y, la segunda, llegó siete años después, en 1987, cuando la Alianza Popular de Antonio Hernández Mancha hizo lo propio contra González. Ninguna de las dos prosperó, como tampoco lo hizo la que, 20 años más tarde, impulsó Pablo Iglesias en 2017 contra Rajoy.
En 1980, Felipe González logró el respaldo de 152 diputados (socialistas, comunistas, andalucistas y tres representantes del Grupo Mixto), frente al rechazo de 166 y la abstención de otros 21 --en la sesión se registraron 11 ausencias--. Es decir, el PSOE se quedó entonces a 24 votos de conseguir la aprobación de la moción de censura, lo que catapultó a González, que dos años después logró una holgada mayoría absoluta.
Más lejos de la mayoría se quedaron las mociones de Pablo Iglesias, que recabó 82 a favor (Unidos Podemos, ERC, Compromís y EH Bildu), y de Antonio Hernández Mancha (68 votos de la entones Alianza Popular, antecedente del PP)
La última moción, la que permitió a Sánchez acceder a La Moncloa en junio de 2018, fue la única que prosperó al reunir 180 votos a favor (PSOE, Unidas Podemos, ERC, PDeCAT, PNV, Compromís, Bildu y Nueva Canarias) frente a 169 en contra (PP, Ciudadanos, UPN y Foro Asturias) y una abstención, la de Coalición Canaria.
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