La imagen de buena gestión, que Casado pretendía contraponer al retraso con que el Ejecutivo central decretó la alarma, se ha venido abajo en cuanto Ayuso ha tomado las riendas de la pandemia en Madrid. Si a eso le sumamos la indignación de los más de ochocientos mil madrileños que a partir del lunes sufrirán restricciones selectivas, el daño electoral está servido. Y eso que los votantes de esas zonas, las más deprimidas económicamente, no suelen elegir la papeleta del PP.
En una rueda de prensa llena de preguntas sin respuesta, lo que sí quisieron dejar claro los responsables autonómicos, y en especial la presidenta, es que la visita de Sánchez a la Puerta del Sol no es "para tutelar" sino para "colaborar". Y debe ser así, porque sin un despliegue especial de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad va a ser muy difícil, por no decir imposible, controlar el cumplimiento de las restricciones de movilidad.
Aún así, se comprende que destacados epidemiólogos hayan calificado de insuficientes las medidas. Entre otras cosas, porque los vecinos de las zonas con limitaciones perimetrales son precisamente los que se desplazan a otras zonas de Madrid a trabajar y principalmente en trasporte público. Nadie ha respondido a las preguntas de cómo se va a controlar esa movilidad cuando, al volver del trabajo, se ven obligados a compartir una vivienda seis o más miembros de una misma familia. Nada se ha dicho tampoco del refuerzo de los centros de salud, especialmente saturados con la sobrecarga de realizar las pruebas del Covid, que a veces tardan más de una semana en comunicar a un paciente que ha dado positivo, dejando tras de sí un reguero de contagios.
Colapsado el primer escalón sanitario, con las urgencias llenándose paulatinamente y con algunos hospitales aumentando camas de UCI, nadie ha hablado de cómo reforzar a médicos, enfermeras y demás personal agotado, en su lucha contra el virus. Se llega tarde y las medidas parecen, a juicio de los especialistas, insuficientes.
Moncloa está filtrando que Sánchez va a proponer el lunes la aplicación del estado de alarma solo en Madrid. Ese que la presidenta Ayuso tanto criticó y que demostraría su incapacidad para gestionar la crisis. Va a ser rechazado. Pero si los contagios siguen creciendo, que nadie descarte que, más temprano que tarde, la Comunidad de Madrid quedará confinada, de verdad.
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