Sin embargo, el mayor José Luis Trapero ha asegurado que ordenó su diseño "dos días antes" de esa fecha para estar preparados por si así lo pedían las autoridades judiciales.
El representante del Ministerio Público ha cerrado su interrogatorio, que comenzó el lunes y que en total ha durado unas ocho horas, preguntando por qué en la causa abierta en la Audiencia Nacional no ha hecho referencia a este plan y sí lo hizo en su declaración como testigo en el Tribunal Supremo en el juicio por el 'procés' independentista. "Intento responder a lo que me pregunta", ha defendido el mayor con sorpresa ante esta cuestión.
Trapero explicó en el alto tribunal, y lo ha vuelto a repetir en el juicio que celebra la Audiencia Nacional, que tras ver la proclamación de la DUI, él llamó al fiscal superior de Cataluña y al presidente del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña para "ponerse a su disposición" por si daban cualquier orden de detención, ya que eran conscientes de que había pasado algo de "gravedad", aunque no sabían valorar si se había incurrido en algún tipo de delito.
"NO ES NUEVO"
Ante la insistencia del fiscal, que ha querido saber si existe un documento que sustente el plan, la abogada de Trapero, Olga Tubau, ha interrumpido al fiscal para recordar que ella misma preguntó a su representado durante la instrucción sobre estas comunicaciones con las autoridades fiscales y judiciales y ha recordado que el mayor "explicó" que también se puso a disposición para recibir cualquier tipo de instrucción a través de "dos cartas". "No es nuevo, parece que es una revelación ante la Sala Segunda del Supremo", ha añadido la letrada.
Ello ha hecho que el fiscal precisase su pregunta para concretar que lo que quería conocer es por qué Trapero no ofreció ese plan concreto de detención a las dos autoridades antes o aparte de ponerse a su disposición, a lo que el mayor ha confesado que "como mucha gente" pensaba que "eso no iba a suceder".
En este sentido, ha explicado que la idea de elaborar un plan surgió el día 24 de octubre de 2017 en una reunión que mantuvo con los comisarios Ferrán López, quien sustituyó a Trapero tras la aplicación del artículo 155 de la Constitución, y Joan Carles Molinero, en la que hablaron "sobre qué iba a pasar" y si se iban a convocar elecciones. Por ello, pensaron que si finalmente se proclamaba la DUI, desde el "ámbito judicial" podrían mandar una orden de detención, por lo que pensaron en diseñar dicho plan de detención para estar prevenidos, ha apostillado.
"El encargo fue por escrito al comisario Ferrán López" el día 25 de octubre --dos días antes de la DUI-- a través de un correo electrónico y que, según ha dicho, se aportó a la causa. En él se define "quienes son los mandos para proceder a la detención de los consejeros", ha dicho, al mismo tiempo que ha invitado al fiscal a revisar: "Usted valorará, señoría", ha concluido.
PASIVIDAD DE LOS MOSSOS
Por otra parte, el mayor de los Mossos d'Esquadra y el fiscal que le acusa en la Audiencia Nacional han sostenido un 'rifirrafe' en la segunda sesión del juicio a la cúpula de la policía autonómica durante el 'procés' en el que el primero se ha tratado de defender del cuestionamiento del segundo sobre la actuación supuestamente pasiva de los agentes en la jornada del referéndum ilegal del 1 de octubre de 2017.
Todo ha empezado cuando el representante del Ministerio Público ha pasado a citar una por una comunicaciones concretas entre los efectivos desplegados en colegios y los mandos regionales de los Mossos, que eran los que coordinaban a todos los binomios --pareja de dos agentes--, para tratar de demostrar que desde la policía autonómica había una "inducción a no hacer nada".
Por cada comunicación que iba citando el fiscal, Trapero ha dado una respuesta intentando desmontar la teoría de la acusación: o bien ha defendido que la actitud de un equipo no se puede generalizar a todo el cuerpo, o bien ha aludido a la falta de efectivos o bien ha ofrecido algún razonamiento "coherente" sobre por qué los mossos manifestaban ciertas cosas a su centro de control.
PARAR A DOS MILLONES DE PERSONAS
Sobre una comunicación en la que un agente informaba de que el referéndum ilegal se estaba desarrollando "de forma pacífica y con total normalidad", Carballo ha preguntado directamente al mayor si "realmente sigue pensando que esos agentes iban a impedir" la votación, a lo que Trapero ha replicado que tiene "muy pocas dudas" de que la "actitud" de los 7.800 mossos y sus mandos "no era otra que tratar de impedirlo".
"Dentro del colectivo no sé si 10 ó 20 ó 100, dudo que muchos más, algunos por motivaciones ideológicas, hayan hecho menos, y eso lo tengo que asumir. La mayoría de ellos, su voluntad, su frustración era ver que no podían hacer más. Ni con los otros dos cuerpos policiales --Guardia Civil y Policía Nacional--, teníamos para parar a dos millones de personas. Se me puede hacer culpable de todo, pero cualquier persona lo puede ver", ha aseverado.
El mayor, que en todo momento se ha referido al 1-O como "referéndum ilegal", ha incidido en esta idea, añadiendo que "hay que entender esta frustración", puesto que, como ya remarcó en la primera jornada del juicio, los Mossos d'Esquadra no cuentan con "suficientes efectivos", pues con los números con que contaban el 1-O iba a haber "200 personas por cada policía". "Yo ya me daba cuenta de que iba a ser muy difícil. Pero que no se pueda no significa que no se quiera", ha apuntado.
En todo caso, ha querido dejar claro que los Mossos actuaban "bajo la dirección" de un único coordinador del dispositivo policial para el referéndum, el coronel de la Guardia Civil Diego Pérez de los Cobos, sugiriendo así que él no era el único responsable en el cumplimiento de la orden judicial de impedir el referéndum.
Las respuestas de Trapero en este bloque de preguntas sobre las comunicaciones internas del 1-O han ido siempre dirigidas a defender la actuación general de sus agentes, salvo "actuaciones incorrectas" que sí reconoce que se produjeron: "Con carácter general, los Mossos hicieron su trabajo, y lo hicieron bien, no hicieron ninguna cosa extraña".
"¿No es cierto que había una inducción a no hacer nada y una obsesión por levantar actas? Lo único que hacían era constatar que no podían hacer nada", ha insistido el fiscal, tratando de nuevo de poner en cuestión la versión del mayor y que éste aceptara estos términos. El acusado, una vez más, lo ha vuelto a rechazar.
Por otro lado, ha negado que, como ha afirmado el fiscal, los Mossos requisaran urnas al final de la votación para "dar una apariencia" de que se cumplía la orden judicial. "Lo hicimos porque la orden de la Secretaría de Estado decía que si no se había podido requisar antes ni durante la votación, se hiciera después. No lo hicimos con esa mirada perversa que dice usted", ha explicado.
En cuanto a la comunicación de dos agentes en un colegio de Barcelona donde estaba actuando la Policía Nacional, el exjefe de los Mossos ha explicado que el día del referéndum ilegal tuvieron que desplegar numerosos agentes que no estaban instruidos en orden público y que éstos eran más útiles "regulando el tráfico, ayudar a salir a los convoyes policiales o atener a los heridos". "Eso también es dar apoyo", ha dicho.
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