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Miércoles, 20 de diciembre de 2017

Apagar fuegos no basta

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El cese del delegado de Economía del Ayuntamiento de Madrid por parte de Carmena puede ser una solución puntual a un problema generado por su negativa a acatar el ajuste ordenado por el Gobierno. Pero es sobre todo uno de los graves síntomas de la ingobernabilidad en la que se ha sumido la formación que rige la capital de España, Ahora Madrid, ante la insistencia de algunos de sus miembros en gobernar desde un sectarismo basado en prejuicios ideológicos y el desprecio a la legalidad. Madrid, una de las grandes potencias culturales, económicas y sociales de Europa, merece una altura política indiscutiblemente mayor.

La Ley de Estabilidad, que impone un techo de gasto muy severo a los Ayuntamientos (hasta un 1,7% aunque tengan superávit), debe cambiarse en el Congreso, y una proposición de ley en este sentido se está abriendo paso bajo la iniciativa de Podemos y con el apoyo de PSOE y otros grupos de la oposición. Es ahí donde se debe practicar la oposición y la política de Estado, y no en la rebelión a través de unas cuentas municipales que por otro lado han sido exitosas.

 

Reducir la deuda en 2.000 millones como ha logrado Ahora Madrid tras heredar el agujero millonario del PP ha tenido un gran mérito. Pero la violación del techo de gasto durante dos años por parte de Sánchez Mato ensombreció los éxitos y llevó a una tutela de las cuentas por parte del Gobierno. Las nuevas cuentas, aprobadas solo con los votos de Ahora Madrid y del PP, tienen el acuerdo de Montoro y cumplen con la ley. Pero han generado una desconfianza innecesaria de la que el espectáculo de Sánchez Mato y otros cinco ediles al ausentarse del pleno en señal de protesta es solo una pequeña muestra. Los insumisos han preferido el efectismo del portazo a la madurez de la gestión correcta. La forma en que el PSOE y Ciudadanos se han lavado las manos dejando sola a la alcaldesa también es digna de reprobación.

 

Carmena ha acatado las reglas del juego a pesar de discrepar de ellas para no perjudicar a los madrileños. Pero la alcaldesa soporta con demasiadas dificultades una constante lucha interna que perjudica a la ciudad. Antes que Sánchez Mato, tuvo que apartar a Celia Mayer y Guillermo Zapata. Los sectores más radicales de Ahora Madrid no parecen querer gobernar para todos los madrileños, sino para fieles que nada tienen que ver con las mayorías. Se han dedicado a ensombrecer gratuitamente una gestión que podría ser aplaudida si se concentrara en mejorar el medio ambiente, la movilidad y el urbanismo de una ciudad de 3,1 millones de habitantes que atrae a otros 5,7 millones cada año.

 

El patrimonio cultural, paisajístico, social y climático de Madrid, así como su dinamismo y capacidad integradora han convertido a la capital en un polo cosmopolita de atracción que merece una gestión más eficiente, moderna y madura. Importantes sectores de Ahora Madrid lo ponen en peligro ante la impotencia visible de la alcaldesa, que apaga los incendios tras los daños, en extrema soledad y sin capacidad de maniobra para evitarlos. Lo que los madrileños aún necesitan saber es si será capaz de articular un proyecto de futuro a salvo de los enfrentamientos internos. Ahora mismo no lo parece.

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