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Jueves, 7 de diciembre de 2017

Jóvenes pobres, mayores más pobres

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El problema catalán ha pasado de la segunda preocupación de los españoles a la cuarta, según la última encuesta del CIS. Al menos hasta el 21 de diciembre. Parece que la intervención del Gobierno, de acuerdo con los otros dos partidos constitucionalistas, PSOE y Ciudadanos, ha relajado al conjunto de los españoles.

Buena noticia, claro, al menos temporalmente, porque ni el 155 soluciona el problema ni los tres partidos parecen capaces de ponerse de acuerdo en el fondo del problema y en la estrategia para vencer a los independentistas. De momento hay que esperar a que los catalanes voten y el resto de los españoles sepamos cuántos quieren la independencia y cuántos apuestan por un futuro unidos.

 

Hemos dicho ya muchas veces, demasiadas, que el conflicto catalán estaba tapando todos los demás problemas de España y de sus ciudadanos, algunos más importantes, incluso, que el catalán. Lo que llevamos de legislatura es un tiempo perdido, como amenaza con serlo lo que queda de la misma. Cuando parecía que la inexistencia de mayorías iba a permitir el pacto y el acuerdo para resolver las grandes cuestiones pendientes, la realidad se ha impuesto y el acuerdo se está demostrando imposible. El Parlamento es sólo una gran caja de resonancia de las diferencias y un circo en el que algunos actúan para socavar el propio sistema constitucional.

 

No se ha avanzado un paso en el Pacto de Estado por la Justicia ni en ese otro que, seguramente, es la única solución para todos los problemas de España: un acuerdo para un sistema educativo moderno, sin cambios permanentes, con los mejores profesores, igual para todos independientemente de donde vivan, desde la educación infantil hasta la Universitaria. Esos dos pactos y el de las pensiones son el termómetro de la clase política que tenemos y de los verdaderos objetivos de los partidos.

 

En el caso de las pensiones no es sólo culpa de los políticos, también de todos nosotros. Hasta hace poco se decía que para mantener el sistema eran necesarios dos trabajadores por cada pensionista. Ahora se dice que en 2050 tendremos 76 jubilados por cada 100 trabajadores, que habrá que bajar las pensiones y alargar la edad de jubilación hasta los 70 o 75 años. El Gobierno ha vaciado la hucha de las pensiones e insiste en que hay que recortar el gasto. Sumen a eso el aumento de la esperanza de vida, la caída permanente de la natalidad y hasta el estudio de una renta mínima asegurada para todos los ciudadanos y ya me dirán de dónde sale el dinero para pagar todo eso.

 

Pero con ese panorama, los políticos están centrados sólo en Cataluña y los ciudadanos, nosotros, ni siquiera creemos que esa amenaza sea uno de los cinco problemas más importantes a los que nos enfrentamos. Y si no se resuelve, si no cambiamos nuestra mentalidad, si no obligamos a los políticos a hacer algo, tendremos mayores pobres --los que han salvado la crisis, apoyando a sus hijos y nietos-- y jóvenes pobres que serán mayores aún más pobres. Y nos estaremos pasando la Constitución del 78 por el forro de la indiferencia.

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