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Jueves, 7 de diciembre de 2017

Felices 39

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Parece que fue ayer el día en que los ciudadanos españoles aprobamos nuestra Constitución. Si echo la vista atrás aún puedo sentir la emoción que sentí aquel día. Bueno, en realidad la emoción comenzó mucho antes, el 31 de octubre de 1978 cuando sus señorías, tanto diputados como senadores, aprobaron el texto constitucional. 39 años no es nada y sin embargo ha sido un tiempo extraordinario puesto que los ciudadanos hemos vivido en democracia, es decir en libertad.

Yo estoy entre quienes creen firmemente que lo que se hizo durante la Transición es una obra memorable de la que debemos sentirnos orgullosos por más que ahora haya quienes la quieran denostar. Pasar de una Dictadura a una democracia, superando así la terrible guerra civil que enfrentó a los españoles, y poniendo los cimientos para construir un futuro donde todos los ciudadanos pudieran caber, fue una obra, insisto colosal. Mirando la composición del actual Congreso de los Diputados no me cabe la menor duda de que con los dirigentes de hoy hubiera sido imposible esa obra.

 

No estoy entre quienes creen que cualquier tiempo pasado fue mejor, entre otras cosas porque no tengo tendencia a la nostalgia y siento avidez por el futuro. Pero sí se que la Transición fue posible porque los ciudadanos españoles mayoritariamente la apoyaron, porque había un deseo palpable de pasar página, de vivir en un país normalizado, de tener una Constitución en la que todos nos pudiéramos sentir reconocidos y que garantizara la democracia y la libertad.

 

No fue una tarea fácil pero, sin duda, los líderes políticos de entonces supieron estar a la altura de las circunstancias porque antepusieron los intereses generales a los intereses partidistas y porque todos eran conscientes de que no se podían equivocar porque estaba en juego nada menos que el futuro, nada menos que poner punto final a la guerra civil.

 

En este país nuestro somos muy dados a autoflagelarnos, a menguar los méritos, a quejarnos. Y les confieso que siento una cierta pena de que ahora mismo haya políticos de nueva hornada que provienen de la filas de la izquierda que atacan sin piedad la Transición, que no se sienten cómodos con nuestra Constitución y que con una arrogancia que raya la altanería quieren convencer a las nuevas generaciones que aquello fue un desastre, una bajada de pantalones.

 

Pues se equivocan, se equivocan totalmente. La Transición fue una obra colectiva, se llevó a cabo por el deseo y el empuje de una inmensa mayoría de españoles, no solo de los dirigentes políticos de entonces, sino de todos los ciudadanos. Por eso tuvo éxito. Y es lo que esos políticos de la nueva hornada no han entendido.

 

Hay muchas voces que piden una reforma de la Constitución y puede que haya llegado el momento de proceder a ese reforma, pero una cosa es reformar y otra muy distinta hacer tabla rasa. En mi opinión, nuestra Carta Magna a lo sumo necesita retoques pero poco más.

 

Ah, y ¡Felices 39!

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