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Martes, 5 de diciembre de 2017

El dato contante y sonante del CIS

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La misma mañana en que el juez Llarena dejaba en la cárcel a Junqueras, Forn y los Jordis y en libertad bajo fianza y severas medias cautelares a seis ex consejeros catalanes, Puigdemont y los fugados comparecían ante la justicia belga y el CIS hacia sus previsiones para el 21-D. De eso se hablaba mucho. Menos de que el paro había subido en noviembre, algo dentro de la lógica, pero que donde se había disparado como no lo hacia desde 2009 había sido en Cataluña. Y uno pensó que a ver si en las estimaciones del CIS, el independentismo perdería, aunque raspando, la mayoría absoluta y Cs será la fuerza más votada, tenía tanto peso esto último como todo el ruido de las primeras.

En las entrañas del sondeo encontré una respuesta. Los catalanes encuestados son muy contundentes, más que en ninguna otra, en una valoración: la economía. Nada menos que un 48,5% por ciento consideran que la situación es peor, y hasta mucho peor (8,5%), que hace dos años. Solo un escuálido 16,7% afirma que es mejor o mucho mejor (2%). El resto se apunta a "igual".

 

Sin duda es algo muy significativo y el hecho es constatado hasta por los separatistas más furibundos. Esencialmente porque en esto cabe poca interpretación. La fuga de empresas y la caída de todos los indicadores son, al revés que algunos "intangibles" contantes y sonantes. Y duelen.

 

En otros aspectos la partición de la sociedad catalana es dramática, aunque todavía existe una mayoría más potente a la hora de calificar la situación política, nada menos que un 67,8% la considera mala (30,19) o muy mala (37,7) pero aquí es que unos señalan sin dudar como culpables hacia un lado y los otros al contrario. La valoración de ex presidente prófugo es todo un síntoma de esa fractura. Un 39% considera la gestión del ex President Puigdemont como "buena o muy buena" mientras que un 42,6 la consideran mala o muy mala, siendo esta ultima valoración la mayoritaria de todas las respuestas (27,8%).

 

Motivo de reflexión también que entre las preocupaciones más graves y tras el paro que aparece en primer lugar aparezca como 2ª causa el Independentismo con un 14,6% y como 3ª el Art 155, con un 10,8%.

 

El día fue, desde luego, de intensidad máxima y la decisión judicial del Tribunal Supremo su vértice con una reata de políticos diciéndoles a los jueces lo que deben o no deben hacer, algo que va a ser el mantra secesionistas, pero al que se unen los "palanganas" de la marca Podemita y el socialista Iceta. El juez Llarena que en este maniqueismo tertuliano había sido ya tachado de "palomo" en contraposición con la magistrada de la Audiencia Nacional, Lamela, considerada feroz ave de presa han resultado actuar como lo que son, jueces, y aplicar la ley más allá de las conveniencias políticas.

 

Lo que ha variado en ciertos casos ha sido la actitud y graduación de los encausados. El riesgo de fuga, que entonces existía se ha diluido y acreditado no haber intención pero Junqueras ha mantenido su resistencia a pasar del acatamiento obligado del 155 a no comprometerse a respetar la ley y la Constitución en su actividad política por lo que se ha podido apreciar posibilidad de reiteración del delito. Forn, el jefe político de los Mossos, y los Jordis, como brazos orquestadores del acoso y cerco a los funcionarios judiciales y a la Guardia Civil, destrucción de vehículos incluidos, en la consejería de Junqueras, han corrido la misma suerte.

 

El ex vicepresidente pareció buscarla incluso con su declaración. Y habría de tener cuidado en su estrategia pues el fugado Puigdemont con sus circos televisivos le está comiendo parte de la tostada separatista pues su sustituta, Rovira es de una endeblez extrema que ha demostrado sin atisbo de duda, tanto su indigencia política (¡qué desastre frente a Arrimadas en la Sexta!) como su atroz sectarismo, como el de tantos otros abducidos por esa realidad paralela del fanatismo nacionalista, en un mundo imaginario en que el "fascismo" campa a sus anchas poco menos que como en la Alemania nazi y donde se imaginan, ella lo ha proclamado en su delirio, conspiraciones, genocidios y pucherazos electorales cuando los únicos ribetes o semejanzas donde pueden encontrarse es en las prácticas de ese nacionalismo xenófobo, supremacista y excluyente que practican y pretendían imponer a todos.

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