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Jueves, 16 de noviembre de 2017

¿Qué busca el juez?

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El tribunal que juzga en Navarra a los cinco acusados de la presunta violación múltiple de una joven madrileña durante los sanfermines de 2016 ha admitido el informe de unos detectives privados contratados por una de las defensas que la siguieron durante las semanas posteriores rastreando sus redes sociales y las imágenes de las cámaras de seguridad del barrio en el que vive. Argumentan que pretenden analizar el comportamiento de la víctima después del suceso.

No hace falta ser experto en la defensa de presuntos criminales como para imaginar que buscarán cualquier comportamiento festivo que contradiga el supuesto duelo que debería vivir la víctima de un suceso tan traumático. Como si la mujer agredida no tuviera derecho a conjurar el shock retornando a la vida normal y como si una actitud semejante fuese atenuante del crimen.

 

No juzgaremos la estrategia de defensa de ese letrado, aunque nos parezca sórdida, pero sorprende que si el juez considera, por las razones que sea, que el comportamiento de la denunciante en los días posteriores al suceso es relevante para formarse juicio sobre lo sucedido no haya sido él quien ordenase directamente esa investigación a los cuerpos policiales. Y no es lo más chocante de esta decisión procesal. Indigna que ese mismo juez que admite un informe de detectives privados sobre los pasos posteriores de la presunta víctima rechazase como pruebas de cargo en el juicio los burdos mensajes compartidos por los acusados y sus amigos por Whatsapp en los días previos, en los que quedan patentes algunas de sus obsesiones sexuales y de las intenciones que tenían de llevarlas a la práctica en Pamplona.

 

Ahora sólo queda que el tribunal juzgue lo que debe y eso es lo que sucedió aquel día y en aquel portal. Y que esta polémica decisión del juez, que admite rebuscar en los días posteriores de la presunta víctima y no en los días anteriores de los presuntos autores, quede como triste anécdota. Porque del tiempo posterior, si la justicia demuestra que las cosas fueron como parecen, lo único que cabe esperar es que los agresores paguen por su delito y que la chica agredida haya sido capaz de retomar su vida y de disfrutar como solía antes de aquella noche, intentando que la normalidad vaya cerrando poco a poco una herida tan brutal.
 

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