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Lunes, 16 de octubre de 2017

La educación es la clave (también en Cataluña)

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Casi todos los problemas de España se explican por la educación. Por la mala educación. También los de Cataluña. España arrastra un déficit educativo de varias décadas y sólo a partir de principios de los 70 con la Ley General de Educación de Villar Palasí se empiezan a sentar las bases de una educación generalizada y moderna. Es el Gobierno del PSOE el que da el paso definitivo con la educación gratuita y obligatoria para todos y el establecimiento de los conciertos con los centros privados, que fueron agentes indispensables para implantar sus reformas.

Pero con la virtud llegó también el pecado porque las leyes socialistas, con su progresismo izquierdista de salón, son las culpables de que hayamos ido rebajando los niveles de exigencia igualando por debajo en lugar de buscar la excelencia. Y porque instauraron también un desprestigio del "maestro" que todavía no hemos sido capaces de recuperar y que ha hecho un daño inmenso al poder educador de la escuela. Un maltrato que han continuado también los gobiernos del Partido Popular.

 

En aquellos tiempos de la transición y del café autonómico para todos, que catalanes y vascos siguen sin perdonar, se cometió otro grave error. Transferir las competencias educativas y crear después la Alta Inspección del Estado, encargada de velar porque en todo el territorio nacional se cumplieran unas enseñanzas comunes y no se utilizara la educación como un arma política. La Alta Inspección del Estado, que no sé si sigue "existiendo" ha sido un fracaso absoluto porque nunca inspeccionó nada y permitió que la educación se usara como un arma de adoctrinamiento masivo, especialmente en lugares como Cataluña o el País Vasco, donde, además, en muchos casos, se enseñó a odiar lo español y al español. No es que educáramos bien para la convivencia a todos los españoles, sino que se permitió todo lo contrario. De aquellos barros estos lodos.

 

En el proceso catalán, los jóvenes independentistas, formados en las escuelas de Jordi Pujol, de Artur Más y de Puigdemont, han sido, son, una parte fundamental para implementar el referendum y para hacer más visible y más dura la ola independentista. Ellos, sus profesores y plataformas como la llamada Universidades por la República. El adoctrinamiento durante años de esos jóvenes, falsificando o deformando la historia y utilizando esa gran lengua catalana para dividir y separar, ha permitido que una gran masa de catalanes, los más jóvenes, estén convencidos de que España es el enemigo. Y durante décadas, los Gobiernos de España han mirado para otro lado porque necesitaban los votos de Convergencia. "Sois indispensables", les dijo Oriol Junqueras. Por eso, si hay freno y marcha atrás o si el Gobierno de la nación aplica el artículo 155, tendrá que mirar también a las aulas, porque van a estar especialmente violentas.

 

Y pase lo que pase, habrá que actuar sobre la educación. Se acaba de elegir presidente de la Confederación de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE) al rector de la de Lleida. Es un gesto. Pero hace falta tomarse en serio la educación, que es lo único que puede llevar a la modernidad a España. Hay que invertir más, hay que gastar mejor, hay que elevar los niveles de exigencia y de competitividad. Pero, sobre todo, hay que evitar que algunos conviertan la educación en un arma de adoctrinamiento para reclutar activistas.

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5 Comentarios
Fecha: Jueves, 19 de octubre de 2017 a las 12:33
Bego
Totalmente de acuerdo con este articulo, pero esto llegara a la Moncloa ? Son tan lentos, tan miedosos, hacen tanto caso a P Sanchez q da la sensacion q no quieren lios y dan tregua e irrelevancia a los independentistas.
Animo...ya es ya !!
Fecha: Miércoles, 18 de octubre de 2017 a las 16:29
Juan Macias
Coincido totalmente con el brillante y acertado análisis de D. Francisco Muro.
Si queremos revertir la situación actual y dar un cambio de rumbo a los problemas inherentes a los nacionalismos separatistas, aunque sé que es a largo plazo, es imprescindible retornar las competencias autonómicas en materia de Educación al estado, pues éstas son un pilar fundamental para el desarrollo y la convivencia de los españoles.

Sería conveniente iniciar alguna actuación popular, en el sentido de recogida de firmas o campañas divulgativas, para presionar a los gobernantes, del signo que sean, en este sentido.
Fecha: Miércoles, 18 de octubre de 2017 a las 13:30
EUTIQUIO
Mucho me temo que el PP lo resuelva con un arreglito, activar un poco antigua "Alta Inspección" que nunca inspeccionó. La clave está en retirar la competencia de educación, en la que se fabrica, se modela, el hombre del futuro.

En estos momentos no bastará. También habría que devolver al Estado las competencias de seguridad (policía) y la de justicia.
Fecha: Miércoles, 18 de octubre de 2017 a las 11:04
Vicente López García
Coincido totalmente con el brillante y acertado análisis de D. Francisco Muro.
Si queremos revertir la situación actual y dar un cambio de rumbo a los problemas inherentes a los nacionalismos separatistas, aunque sé que es a largo plazo, es imprescindible retornar las competencias autonómicas en materia de Educación al estado, pues éstas son un pilar fundamental para el desarrollo y la convivencia de los españoles.
Lo mismo que las competencias de Defensa y Asuntos Exteriores siempre han sido de ámbito del estado, debería ser también las de Educación.
Sería conveniente iniciar alguna actuación popular, en el sentido de recogida de firmas o campañas divulgativas, para presionar a los gobernantes, del signo que sean, en este sentido.
Un cordial saludo.
Vicente López García
Fecha: Miércoles, 18 de octubre de 2017 a las 09:35
Javier expatriado
Totalmente de acuerdo. Solo hay que salir de la aldea y leer historia universal para que las personas sensatas sepan a conduce el nacionalismo exacerbado.

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