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Martes, 12 de septiembre de 2017

Todo esto da mucha pena

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Todo esto, el enfrentamiento entre Cataluña y España, o entre la mitad de Cataluña y España, o entre la mitad de Cataluña contra la otra mitad, o de España contra España, da mucha pena.

Sabemos que el golpe de estado de ERC, el PDCat y la CUP es eso, un golpe de estado, que, como es natural, debe ser sofocado, que en el origen del actual conflicto, aparte de los desencuentros históricos, está la humillación que supuso el maltrato inferido al Estatut del 2006, y que el gobierno del PP y su antisocial gestión de la crisis económica multiplicó el número de los independentistas, pues mucha gente en Cataluña confundió o machihembró las ganas de perder de vista a Rajoy con las de irse de España, pero por mucho que lo sepamos, o por saberlo precisamente, todo esto da mucha pena.

 

La turbación general que produce en los españoles, incluidos más de la mitad de los catalanes, la actual situación, está teñida de pena. El conflicto, pese al falso y cursi buenismo con el que pretenden enmascarar los fanatizados líderes independentistas sus desafueros, y pese a la igualmente falsa serenidad y cordura que dice oponer el Gobierno, está haciendo emerger, rotos los diques, las normas y los vínculos políticos e institucionales, lo peor de cada casa, y eso genera, sobre todo, pena. Un país tan extraordinario como España, de cuya esencia Cataluña es y fue siempre un componente esencial, no puede verse, sin que nos muramos de pena, en un trance como éste al que la cerril incompetencia de unos y el irresponsable aventurerismo de otros le han llevado.

 

Ofende este aquelarre de necios por casi todas partes. Si unos se agazapan tras los jueces, como si de su mano estuviera la acción política o la ejecución de sus dictados, los otros se alebran, cucos y cobardes, tras los ciudadanos que legítimamente prefieren un estado propio, para que sean ellos los que se expongan a la punición y a las bofetadas. El salvaje egoísmo y el comportamiento "naif" de quienes tradicionalmente fueron modelo de civilidad y "seny", y la inane cuando no tosca conducta del Gobierno de España ante la burla y la sedición, dan de todo, perplejidad, indignación, temor, pero, sobre todo, pena. Todo esto, toda ésta majadería que, encima, cobra y vive del Presupuesto, da mucha pena.

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