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Lunes, 11 de septiembre de 2017
una multitud expresa su apoyo al 1-O al grito de 'votaremos'

Los separatistas utilizan la calle para impulsar el referéndum ilegal

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La manifestación de la Diada ha movilizado de nuevo al independentismo catalán en una marcha que pretende ser clave para demostrar su apoyo al referéndum del 1 de octubre pese a su suspensión cautelar por parte del Tribunal Constitucional (TC).

[Img #63559]La movilización ha tenido lugar cinco días después de que el Parlament aprobara la ley del referéndum y firmara el decreto de convocatoria, acto que llevó al Gobierno a presentar cuatro recursos al Alto Tribunal, que éste admitió a trámite.

 

Cerca de medio millón de catalanes han participado en la marcha que conmemora el día nacional de Cataluña , en una muestra de apoyo a la independencia, después de que Madrid tomase medidas para bloquear un referéndum de autodeterminación que considera ilegal.

 

La Diada, que conmemora cada 11 de septiembre la caída de Barcelona en la Guerra de Sucesión de 1714, es a menudo utilizada por los activistas para dar voz a las ansias de independencia.

 

AL GRITO DE 'VOTAREMOS'

 

En esta ocasión, medio millón de  personas han tomado el centro de Barcelona para expresar su apoyo al referéndum del 1 de octubre. La manifestación ha culminado cuando pasaban pocos minutos de las 18.00 horas, una vez han convergido en la confluencia de las calles Aragón y Paseo de Gracia formando un símbolo de suma y al grito de 'Votaremos' de los participantes.

 

Desde las 17.00 horas se desplegó una lona en cada uno de los extremos de estos ejes. Las cuatro lonas fueron avanzando hasta el punto central por encima de los asistentes: a medida que la lona iba pasando por encima de una parte de los asistentes, éstos se ponían la camiseta de este año de la Diada, de color amarillo fosforescente.

 

En las lonas se podían leer mensajes a favor del 'sí' a la independencia, el lema de 'Referéndum es democracia', y la frase 'Paz y libertad', junto a una paloma de la paz como símbolo del rechazo a la violencia y en recuerdo a las víctimas de los atentados de agosto en Barcelona y Cambrils.

 

En medio de las hostilidades entre las autoridades catalanas y españolas, la Generalitat pidió a los ciudadanos que acudieran masivamente a manifestarse de forma pacífica en pos de un referéndum de independencia que mantiene convocado pese a haber sido paralizado por el Tribunal Constitucional a petición del Ejecutivo central.

 

“Para que el 1 de octubre sea un éxito, es clave que en esta Diada Nacional de Cataluña estemos muchos. Yo estaré”, dijo el presidente catalán, Carles Puigdemont, en Twitter.

 

La Fiscalía General del Estado se ha querellado contra Puigdemont y los 13 miembros del Govern que firmaron el decreto del referéndum y pidió a las fuerzas policiales investigar las actuaciones relacionadas con la consulta al poder comportar delitos de desobediencia, prevaricación y malversación de caudales públicos.

 

Rajoy ha instado a los funcionarios y alcaldes de Cataluña a respetar la ley y a detener los preparativos para el referéndum en las próximas tres semanas.

 

Sin embargo, cerca de dos tercios de los alcaldes de Cataluña han dicho hasta ahora que permitirán el uso de las instalaciones municipales para la votación y el alcalde de Cerdanyola rompió, entre ovaciones del público que le rodeaba, la carta en la que el Constitucional advertía de las repercusiones legales de apoyarla.

 

Por otra parte, alcaldes de varios grandes municipios catalanes, muchos de ellos controlados por el Partido Socialista, han rechazado la petición de colaboración del Gobierno catalán.

 

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, dijo el lunes que iba a facilitar que los ciudadanos pudieran ejercer su derecho al voto, sin desvelar si iba a ceder locales para la consulta ni cómo iba a proteger a los funcionarios en caso de dejar poner las urnas.

 

En el clímax del fervor soberanista en 2012, cuando España sufría una profunda recesión económica, alrededor de un millón de personas salieron a la calle portando senyeras y entonando el himno catalán.

 

Desde entonces la opción independentista ha ido perdiendo fuerza y no alcanzaría el 50 por ciento de los votantes, pese a que los sondeos muestran que la mayoría de la sociedad catalana desea celebrar una consulta de autodeterminación.

 

Coincidiendo con la Diada, la agencia Moody’s dijo el lunes que las calificaciones crediticias de España y Cataluña podrían resentirse ante las tensiones por el referéndum, pero indicó que su expectativa era que la rica región mediterránea siguiera siendo parte de España después del 1 de octubre.

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