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Sábado, 9 de septiembre de 2017

Los independentistas engañan a los catalanes con castillos en el aire

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Veo aparecer en televisión a un señor, supuesto presidente del "Comité Olímpico catalán", que afirma que el FC Barcelona tendría la "suerte" de poder elegir dónde jugar en caso de que Cataluña se independizara. ¿Ah sí? De suerte nada, en todo caso tendría la "desgracia" de no poder jugar en la Liga española y, además, tampoco podría jugar en la francesa.

Las razones son evidentes, pero tal vez habría que explicar a los independentistas que dejen de montar castillos en el aire y de engañar a los catalanes. Porque la secesión acarrearía males y desventajas tanto para el resto de España, obviamente, como para la propia Cataluña que se convertiría en un minipaís aislado, fuera de España, fuera de la Unión Europea, fuera del Banco Central Europeo, fuera de la OTAN, fuera de la ONU, fuera de los tratados internacionales, endeudado, sin capacidad de crédito, con las grandes empresas haciendo las maletas para instalar sus sedes en Zaragoza, Madrid y Valencia, con el riesgo de poner a los pensionistas en situación crítica, con las farmacias y los hospitales sin fondos económicos suficientes y, sobre todo, como están las cosas, los catalanes se encontrarían con un gobierno que hace las cosas por las bravas, saltándose la ley, apartando las leyes que incomodan sus planes, expulsando al Ejército español del territorio, dicen (¿?), cómo pretenden defenderse de la noche a la mañana del yihadismo, creando un Ejército nuevo, según Puigdemont (con qué dinero), no hace falta un ejército, responde Junqueras. Y qué más desconciertos sucederían, pues avasallando a los no independentistas robándoles derechos adquiridos que ahora tienen al cien por cien, argumentando que ahora sí convivirían las lenguas española, occitana y catalana, etc, etc etc. el Tratado fundacional de la nueva República catalana es de risa, por débil e irreal.

 

¿Qué harían con la deuda de más de 50.000 millones de euros que tienen? ¿Con qué cara irían a pedir al Estado español o a la UE que les preste más dinero si se independizaran? ¿Tal vez los socios de la CUP irían de nuevo a reunirse con el dictador de la arruinada Venezuela, como en aquel extraño viaje, al país bolivariano a pedir qué, ayuda? El Govern se está comportando con tintes dictatoriales y eso lo están detectando los ciudadanos. No se puede engañar a todos todo el tiempo.

 

Las preguntas sobre el Día Después de la independencia son numerosas y todas caen en el disparate provocado por un grupo de separatistas que deberían pensar con más seriedad en la realidad de las cosas. 

 

La Comunidad de Cataluña es lo que es gracias a la Democracia y a la Constitución Española. Y no pueden romper las normas para avanzar hacia un desvarío político, económico y social sólo por pura ideología secesionista.

 

Los argumentos históricos en la actualidad tampoco tienen peso en una Europa moderna, se trata de una comunidad autónoma hoy día, una región que nunca ha sido una nación, sino condado o casi siempre parte de algo más, pues ha pertenecido al reino de Aragón, incluso a Francia, ha sido frontera Marca Hispánica, territorio del reino visigodo, del califato Omeya, de Roma (la provincia Tarraco del imperio), ... pero aunque así fuera, en la Historia moderna no priman los territorios sino las personas de un Estado consolidado y un país tan veterano como este, porque entonces en España habría hoy día tres naciones por encima de otras que serían la nación de Castilla, la de León y la de Aragón, lo cual desmonta por otra parte las ardides que utiliza el actual secretario general del PSOE, sobre un supuesto plurinacionalismo que afectaría sólamente a Galicia, País Vasco y Cataluña. Estamos pues ante auténticos delirios políticos. Y la búsqueda de soluciones no pasa más que por las de devolver la cordura a la política, nuevas elecciones en Cataluña, reconciliación y pactos para crear una Cataluña más fuerte y también una España más fuerte dentro de Europa, es decir, vamos en el siglo XXI a depender de estados supranacionales que abran fronteras y faciliten la vida a los ciudadanos, y no a la inversa.

 

El problema es que los independentistas de Cataluña se han estado creyendo sus propias mentiras. Y cerramos hablando con esa treta del supuesto presidente del Comité Olímpico de Cataluña: El Comité Olímpico Internacional sólo reconoce a Estados soberanos institucionalmente oficiales; así el Comité Olímpico Internacional visitó el pasado 28 de julio Barcelona (Spain),- sic, literalmente, Barcelona, in Spain- como relata en su crónica del día, y mantuvo reuniones con el rey de España, Felipe VI, y con el presidente del Comité Olímpico Español, y no aparece siquiera mención alguna al Comité Olímpico Catalán, que a lo sumo sería una delegación del Español. Qué lástima pero el Barcelona no podría elegir jugar en ninguna liga fuera de Cataluña, con todo lo que eso conlleva. Y así, todo lo demás. Más valdría que empezaran a dejar de creerse los engaños y las falsedades de lo que supondría realmente una independencia que, afortunadamente, para los catalanes no se va a producir. Es mejor, el café compartido, como el vídeo que se ha hecho público y que muestra en el bar del Parlament de Cataluña, esta semana una escena inesperada: risas y charla distendida entre la líder del PPC Alicia Sánchez Camacho y el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont. Ojalá cunda el ejemplo y se pacifique nuestra Cataluña.

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2 Comentarios
Fecha: Sábado, 9 de septiembre de 2017 a las 22:11
Antonio Ángel Usábel
(Sigue del anterior) Con el movimiento cultural romántico, creció el nacionalismo catalán, con la reivindicación de la lengua autóctona como cauce literario. Ya en la Baja Edad Media, la literatura peninsular se había expresado en catalán (pensemos en el "Tirant lo Blanc"). Sin embargo, una cosa es reivindicar lo propio, y otra negar la situación geográfica y la simbiosis cultural de más de mil años de Historia de la Piel de Toro.
La monarquía española no estuvo todo lo acertada con las provincias con fueros. Cuando visité Navarra, en el valle del Roncal y aledaños estaban dolidos porque en el s.XVIII el rey les había expropiado la industria maderera (único medio de subsistencia de muchas familias) para la construcción de navíos de la armada real. Los de Madrid a veces vemos solo lo general, pero no tanto lo particular de cada área, que no deja de ser la España de todos, en igualdad de derechos y deberes.
Fecha: Sábado, 9 de septiembre de 2017 a las 22:02
Antonio Ángel Usábel
No entiendo el empeño de algunos catalanes de no sentirse españoles. ¿Qué les ha hecho España, por qué les duele?

Cataluña, bien es verdad, ha sido siempre una región díscola. El anónimo autor del "Poema de Mio Cid" ya evidenciaba la problemática de un conde de Barcelona rebelde, al cual el héroe de Vivar ha de apresar y someter. Cataluña por entonces era un condado que unas veces acataba al rey de León y otras al monarca francés. Quizá la historia de España y de Cataluña siguió segregándose a raíz del descubrimiento y colonización de América, una empresa castellana. Para la corona de Aragón quedaba el dominio mediterráneo. Para Castilla, con la gran Isabel I, el Nuevo Mundo.
Hubo cierto rencor, cierto grado de envidia de que Colón (¿genovés? ¿catalán? ¿mallorquín? ¿gallego?) sirviera a los intereses del centralismo de Isabel (y de sus monarcas herederos). En tiempos de Olivares, la leva forzosa de soldados catalanes y aragoneses soliviantó los ánimos de aquellas latitudes, que en 1640 vieron mermada su territorialidad con la cesión a Francia del Rosellón y de la Cerdaña. Pero, en el fondo, lo que los catalanes creían ver comprometidos eran sus fueros.

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