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Martes, 5 de septiembre de 2017
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Campanas extractoras, vitales y desconocidas

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Tal vez sea uno de los electrodomésticos que menos interés despierta en el conjunto de máquinas que se requieren en una cocina, tal vez pensemos que es lo de menos, pues no afecta directamente a las labores propias de cocinar o limpiar, pero las campanas extractoras hacen una función mucho más importante, la de dejar libre de gases tóxicos, malos olores, altas temperaturas, grasas en suspensión y vapores de una estancia que, posiblemente, sea la más utilizada de una vivienda.

 

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Una campana extractora de cocina es vital sobre todo para aquellas que tienen una instalación de hormilla a gas y no eléctrica (vitrocerámica), el fuego a gas produce y envía al entorno que respiramos varios tipos de contaminantes, el monóxido de carbono y el óxido de nitrógeno, entre los más peligrosos.

 

Las campanas extractoras de cocina eliminan la humedad del ambiente, por lo que también son muy efectivas para proteger la vida de los muebles.

 

Este artilugio que actualmente tienen todas las cocinas modernas es la gran desconocida por sus usuarios, con el siguiente artículo pretendemos arrojar algo de luz sobre ellos y su importancia en nuestras vidas.

 

Dos tipos según su funcionamiento

 

Las campanas extractoras suelen funcionar alternativamente de dos formas: Por extracción, que es cuando el motor de la campana se utiliza para aspirar el aire, que pasa por un filtro metálico anti-grasa, desmontable para poder limpiarlo en el lavavajillas o en el fregadero, y lo expulsa mediante un tubo usado como de salida de humos hacia el exterior de la vivienda.

 

Este tubo para la expulsión de los humos debe adaptarse a unas medidas establecidas por norma, con un mínimo en su diámetro de 120 milímetros. Además, debe incluir una válvula antirretorno para que ni el humo, ni los gases, ni el olor puedan regresar a la cocina.

 

La segunda forma consiste en la recirculación, y son usadas para cocinas sin posibilidad de practicar una salida de humos. En estos casos, la campana debe absorber y limpiar el aire completamente, esto se logra forzando a pasar el aire primero por un filtro antigrasa y después, en segundo lugar, por otro, desechable, de carbón activo que absorbe los olores, humos y gases, devolviéndolo sin impurezas al mismo entorno.

 

Se hace evidente que, por razones de seguridad, especialmente en cocinas de gas, el mejor sistema sea el de extracción, pues por muy buenos que sean los filtros de las campanas con sistemas de recirculación, siempre quedarán residuos insalubres, además, cuanto más uso tengan, menos efectivos serán.

 

Qué hay que saber sobre elegir la campana adecuada

 

Efectivamente, son varias las cosas que hay que valorar antes de adquirir una campana extractora, y no todas relacionadas con la decoración, aunque esto sea importante para obtener una cocina atractiva y cómoda en la que apetezca trabajar.

 

En este sentido, tendremos que buscar la que se adapte a la decoración y a la distribución de nuestra cocina; si se debe instalar sobre una isla o sobre una península, si queremos ocultarla tras un armario, si queremos que sea telescópica, o aquellas que se instalan sobre muebles altos, o mejor elegir una campana de superficie, de esas que se instalan sobre la propia encimera. Hay tantos modelos como gustos, y sobre gustos no hay nada (o demasiado) escrito.

Es importante tener en cuenta su tamaño, ya que como mínimo debe medir el mismo ancho que la placa de cocción. Si la placa mide 70 cm, lo ideal es que la campana mida 80 cm o más. Igualmente la potencia es también muy importante, y se calcula en dependencia de lo que mide la cocina misma.

 

Para hacer bien los cálculos de la potencia necesaria, haremos uso de una fórmula aplicable al caso; se debe multiplicar los m2 de la cocina por su altura y multiplicar así mismo por 12. El resultado será la potencia medida en m3/h.

Otro valor de importancia a tener en cuenta es respetar una distancia de seguridad entre la placa y la campana. Se establece un mínimo de 70 cm si la placa es vitrocerámica y 75 cm si es de gas. El conducto, tubo de salida, debe ser lo más recto posible para facilitar la evacuación de los humos, gases y olores.

 

Los filtros deben renovarse periódicamente y lavarse con frecuencia. Los metálicos se pueden lavar en el lavavajillas, si los filtros son de carbón, el fabricante te indicará cada cuanto hay que renovarlos.

 

Por último, debemos prestar especial atención a la hora de comprar estas máquinas, asegurándonos de que sus motores estén blindados en hierro y no en plástico. También es mejor elegir un modelo con varias velocidades y con una válvula antirretorno, para que aun estando apagada los humos no vuelvan a la cocina. La capacidad de absorción mínima debe rondar los 600-700 m3 y el nivel de ruidos no tiene que ser superior a los 60 decibelios.

 

Las cocinas de gas: precauciones

 

Como hemos podido entender a lo largo del artículo, las cocinas de gas necesitan un plus de atención en la seguridad, pues son consideradas muy peligrosas para las familias y las viviendas si no se siguen una serie de precauciones. Es por esto que añadimos este pequeño título para alertar sobre su uso y prever sobre las consecuencias.

 

Su peligrosidad se deriva de que el gas es inflamable, con las probabilidades de incendio que eso implica. Así mismo, su inhalación es tóxica para el organismo. Si se tiene una cocina a gas, es imprescindible contar con una buena campana extractora.

 

Recuerde, la instalación siempre debe dejarse en manos de los profesionales, avisar al técnico si se sospecha algún defecto o anomalía, mantener las revisiones actualizadas, cerrar la llave del paso del gas siempre que no lo utilice. Por último, recuerde que una llama estable y azul es sinónimo de una buena combustión.

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