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Domingo, 3 de septiembre de 2017

Los frentes de Pablo Iglesias

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La vuelta al cole no está resultando especialmente sencilla para la formación de Pablo Iglesias, al enfrentamiento con los responsables de las dieciséis comisiones de garantías de Podemos, que exigen la revocación del expediente sancionador contra la presidenta del Comité de garantías estatal la abogada laboralista Olga Jiménez, se suma el abierto enfrentamiento con la delegación de Podemos en Cataluña.

Precisamente, la reforma de los estatutos de la formación, registrada en el ministerio del Interior sin consultar a las bases, que los comités de garantías consideran nulos de pleno derecho, buscaban recentralizar el partido y otorgar a la ejecutiva de Iglesias mayor poder, aún, para descabezar a los dirigentes autonómicos díscolos. Y, el dirigente de Podem, en Cataluña, Albano Dante Fachín, parecía estar en el ojo de mira de la dirección de Iglesias/Echenique.

 

Tan severo es el enfrentamiento entre ellos que Pablo Iglesias ha decidido celebrar la Diada del 11 se septiembre en Santa Coloma de Gramanet acompañado de Ada Colau y Xavi Domenech que no son de su formación, pero que reclaman, como él, la celebración de un referéndum pactado con el Estado y con efectos jurídicos válidos. Que es lo mismo que pedir la luna. Ese no mojarse puede tener efectos electorales tanto para En Común como para Podemos y podrían ser la causa y razón de la "escondida" y no explicada reunión de Pablo Iglesias y Domenech con Oriol Junqueras. Si en verdad le pidieron al líder de ERC paciencia ante la eventualidad de una moción de censura en Madrid, se arrogaron la representatividad de un PSOE ajeno a la cita y al que, una vez más, ningunearon. Y si de lo que hablaron fue de un posible acuerdo de gobierno tras las inevitables elecciones en Cataluña, Podemos tiene poco que ofrecer si no arregla su crisis interna.

 

Dante Fachín está resultando un hueso duro de roer y con más apoyos de los que suponía la actual dirección de Madrid, de ahí los cambios de estatutos decididos en "petit comite" y que han puesto en pie de guerra a las autonomías. El lunes se reúne la dirección y todas las espadas están en alto. Porque lo que parece evidente es que, a nivel político, la formación morada no puede seguir en la indefinición de decirle a Rajoy que no apoyará su prohibición de referéndum, al tiempo que reclama que se celebre "pactado y legal".

 

Al igual que tienen que redibujar la estructura interna y los modos de funcionamiento de una organización que fue asamblearia y que ahora se perfila como un modelo de dirección única que pretende consultar a las bases lo accesorio. Convendría también saber si esa obsesión por sancionar las "filtraciones a la prensa" se va a compensar con una mayor trasparencia informativa, o si a partir de ahora todas las reuniones de Pablo Iglesias se van a hacer por la noche y a escondidas y los cambios de estatutos coincidiendo con las vacaciones y en secreto. 

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