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Sábado, 26 de agosto de 2017

Un tiro en el pie

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Está totalmente confirmado que la policía belga alertó, en enero de 2016, a los Mossos d'Esquadra sobre el imam de Ripoll, Abdelbaki es Satty, líder de la célula terrorista que sembró Barcelona de sangre y dolor.

Un agente municipal de Vilvoorde, localidad belga en la que Es Satty buscaba trabajo como imam, remitió un correo electrónico al número dos del servicio de información de los Mossos, al que había conocido unos meses antes, con una consulta, alertado por la radicalización del clérigo. La comunicación no siguió los cauces oficiales. *Quería pedirte si hay la posibilidad de indagar sobre una persona que quiere trabajar aquí, en Vilvoorde, como imam*, reza el correo electrónico remitido por el policía belga, al que tuvo acceso la agencia Efe.

 

Varios periódicos han editorializado estos días sobre que en el caso del imam de Ripoll, la cadena de fallos ha sido garrafal primero porque no se ejecutó, una orden de expulsión -porque el juez atendió a razones como unos supuestos esfuerzos de integración, al cuidado de su familia, que eran falsas-, pero, sobre todo en lo referido a la alerta no escuchada de la policia belga. El argumento esgrimido por el conseller catalán de Interior, Joaquim Forn de que la alerta fue una conversación informal entre polícias es absurdo. ¿O es que uno es mosso o no lo es dependiendo de las circunstancias? ¿Se puede obviar una cuestión de este tipo y darla por zanjada sin más? ¿O es que a estas alturas se necesita una póliza y un sello para un tema de esta gravedad? ¿Dónde está el límite de lo formal o no en cuestiones de terrorismo?

 

A lo que estamos asistiendo en este tema, y en la forma en que se zanjó que la casa de Alcanar -la guarida de los terroristas- saltara por los aires, es desgraciadamente a un asunto de mala praxis en la coordinación entre cuerpos policiales, y de ahí el cruce de acusaciones entre los Mossos, la Policía Nacional y la Guardia civil.

 

El Mundo publicaba ayer que en dos ocasiones los Mossos rechazaron la petición de los Tedax de la Guardia Civil para inspeccionar la casa, tras la información difundida sobre las dudas que la juez expresó de que hubiera sido una simple explosión por manipulación de elementos para fabricar drogas, como concluyó la policía autonómica. ¿Cómo puede rechazarse una colaboración entre cuerpos policiales para esclarecer un posible delito?

 

La Asociación Unificada de los Guardias Civiles y el Sindicato Unificado de Policía han emitido un durísimo comunicado en el que denuncian el "aislamiento a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en la gestión del atentado de Barcelona. Según argumentan, su experiencia en la lucha antiterrorista ha sido "marginada de forma dolosa en la investigación con un único objetivo: el de transmitir una imagen al exterior de nuestras fronteras de un Estado catalán autosuficiente". Policías y guardias civiles acusan a los Mossos de falta de colaboración y señalan el afán de la policía autonómica de blindar las pesquisas a ambos cuerpos.

 

Si esto es así, estamos ante una utilización política de la seguridad, y eso no tendría un pase. "Una vez más, la debilidad de las instituciones y de los responsables políticos de nuestro país, ha provocado que la experiencia y la estructura a nivel nacional presentes en la Policía Nacional y en la Guardia Civil en el ámbito de la lucha antiterrorista, haya sido marginada de forma dolosa en la investigación, con un único objetivo: el de transmitir una imagen al exterior de nuestras fronteras de un Estado catalán autosuficiente, instrumentalizando para ello sin ningún tipo de reparo la seguridad pública, asumiendo por ende los errores y consecuencias que de esta praxis pudieran derivarse", se afirma en la nota de los sindicatos.

 

Todo lo que signifique descoordinación en el intercambio de información sensible al final es un agujero para la seguridad de los ciudadanos y eso es, desde cualquier puesto de vista, intolerable . La lucha contra el terrorismo yihadista no puede estar al albur de los políticos de turno y menos dar la impresión de que hay una instrumentalizacion ideológicamente y partidista de las policías autonómicas según el territorio español en el que ejerzan su función.

 

Si efectivamente se está ocultando información para tapar posibles errores o fallos en la investigación o para complacer el discurso miope de algunos sería sencillamente intolerable, como darnos un tiro en el propio pie cuando estos asesinos nos quieren matar por defender la democracia y la libertad. Ellos no hacen distingos. ¡Todos somos objetivos y aquí entretenidos en trifulcas internas!

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