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Domingo, 30 de julio de 2017

Sigue la purga de socialistas

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Ahora se va Eduardo Madina, referente ético de la defensa de la democracia en los años siniestros del terror etarra, harto de desplantes, incapaz de aceptar las lealtades inquebrantables que se exigen en el grupo socialista, sino se quiere acabar, no ya en la última fila de escaños, en un pasillo.

Era una salida anunciada, después de retirar su ponencia de estatutos que se fue a la papelera, tras el triunfo incontestable de Pedro Sánchez. Han pasado las semanas pero el modus operandi de la nueva Ejecutiva sigue siendo el mismo: o has estado conmigo o estás contra mí.

 

También Alfonso Guerra ha rechazado el premio de consolación de una presidencia honoraria de la Fundación Pablo Iglesias. Fue destituido porque "no era de los nuestros" y tiene demasiada historia del partido a las espaldas como para doblar la rodilla a estas alturas. Cabría preguntarse si el nombramiento de Tezanos, que para más humillación fue su colaborador muchos años y que ejerce ahora de ideólogo de Sánchez, revitalizará una Fundación que no tiene más objetivo que el de preservar la historia del PSOE.

 

Se comprende el interés del nuevo secretario general, que no tiene escaño en el Congreso, en nombrar a alguien de su absoluta confianza como Margarita Robles (que no es militante socialista) para ser su portavoz. Pero desterrar a Ignacio Urquizu al gallinero, siendo como es un buen parlamentario, bien escaso en las filas del nuevo PSOE, denota un afán de escarnio innecesario.

 

Se celebran este fin de semana varios congresos regionales donde candidatos de Sánchez competirán con dirigentes que apoyaron a Susana Díaz y a los que Ferraz desea ver laminados. Ya les salió mal la jugada en Valencia donde Puig renovó liderazgo demostrando no solo que las heridas están mal cerradas sino que hay un sector que no acaba de entender el eslogan de "vuelve la izquierda" cuando en esa autonomía se gobierna con Compromis.

 

Pedro Sánchez tiene que ir, ineludiblemente, a la clausura del congreso de los socialistas andaluces este domingo. Comprobará, in situ, cómo su apuesta por la plurinacionalidad ha sido descartada en el mayor granero de votos de su formación. Y tendrá que asistir al sentido homenaje que los "compañeros" de Sevilla le han preparado a Alfonso Guerra.

 

El proyecto de recuperación del voto fugado a las filas de Podemos, los esfuerzos por competir en la misma franja ideológica, y el ajuste de cuentas interno, son maniobras peligrosas para las que se necesita un talento político y un carisma de los que carece la actual dirección del PSOE.

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