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Jueves, 13 de julio de 2017

Pasar la página

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Cuando se pasa la página de un libro, no se olvidan las anteriores ya leídas, sino antes al contrario. A pasar página y dejar atrás aquellas del terrorismo etarra que atormentaron durante tanto tiempo a la nación y distorsionaron la política, es a lo que debería invitar la conmemoración del asesinato de Miguel Ángel Blanco hace 20 años, pero, lamentablemente, el que fue unánime, apartidista y solidario sentimiento de repulsa entonces, parece haberse atomizado hoy, dando lugar a vergonzosas acusaciones cruzadas, a actitudes excluyentes, a intentos de patrimonialización del dolor de todos y a posicionamientos sectarios.

A pasar página de aquél periodo siniestro de nuestra historia reciente, que no a olvidar las atrocidades de la banda, los excesos en su represión ni los rostros y el nombre de tantos muertos y heridos en la guerra rastrera e inútil de un terrorismo vencido, como todos, hacia lo gangsteril, es a lo que apela el recuerdo de aquél chico, concejal de Ermua, que debería estar aquí y ahora, en lo mejor de su edad, disfrutando con todos, con sus amigos, con su familia, seguramente con sus hijos, de la paz y de la dignidad recobradas. ¿Cómo se podría olvidar aquella página si Miguel Ángel no está?

 

Pasar página no es olvidar lo leído, lo visto y lo sufrido en las anteriores, sino otra cosa: avanzar en el libro de la vida. Pasar página, que es a lo que nos convoca la memoria de Miguel Ángel Blanco y de tantos y tantos otros, no es olvidar, pero tampoco es andar regateando carteles recordatorios en las fachadas de los ayuntamientos, cual ha sucedido en el de Madrid, ni execrar la presencia de miembros o simpatizantes de Sortu, o de Bildu, en los actos de reconocimiento y homenaje al joven concejal asesinado, cual ha hecho el PP por boca de alguno de sus portavoces.

 

La paz es más compleja y exigente que la guerra, que sólo consiste en matar, y lo que se consiguió con la respuesta masiva, unánime, liberadora, a aquél crimen de ETA no se puede, por mezquindades partidistas, malbaratar.

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