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Viernes, 7 de julio de 2017
pese a las tensiones entre rusia y eeuu

Trump espera "cosas muy buenas" de Putin tras reunirse en Alemania

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La cumbre del G-20 que se celebra el fin de semana en Hamburgo viene marcada por las tensiones en el exterior de la cumbre --con fuertes enfrentamientos entre manifestantes anti-globalización y la Policía-- y por la evidente tirantez entre el presidente estadounidense Donald Trump y el resto de líderes de los países más industrializados y poderosos. El magnate estadounidense ha reiterado que México "pagará" el muro y ha destacado que espera "cosas muy buenas" tras el encuentro con el presidente ruso, Vladimir Putin.

[Img #61541]Dos de los encuentros más esperados han sido los que ha mantenido el magnate, al margen de la cumbre, con sus homólogos de Rusia y México, Putin y Enrique Peña Nieto, respectivamente

 

El millonario neoyorquino ha avanzado que confía en que salgan "cosas muy buenas" tras el cara a cara con el dirigente ruso y parece que el encuentro ha venido marcado por la buena sintonía entre ambos.

 

Sin embargo, la reunión venía precedida de las polémicas declaraciones de Trump el jueves desde Varsovia, en las que acusó a Rusia de jugar un papel "desestabilizador" en Europa e incluso admitió que el Kremlin podría haber interferido en las elecciones presidenciales de EEUU.

 

No ha sido tan conciliador con México pese a anunciar que estaba contento de reunirse con su "amigo", en referencia al presidente mexicano Enrique Peña Nieto. Al término de este encuentro Trump ha vuelto a incidir en que será México quien pague por el polémico muro fronterizo que pretende construir.

 

Acorde con su carácter desafiante, el magnate no ha ocultado que pretende limitar el libre comercio y enterrar el Acuerdo de París, dos de los asuntos en los que tanto la canciller alemana Angela Merkel como el presidente francés Emmanuel Macron se han convertido en abanderados y firmes defensores. Además, el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, y la británica Theresa May han adelantado el viernes que intentarán que Trump regrese al tratado sobre el cambio climático y que le pedirán, incluso, que sea él quien lo lidere.

 

Por su parte, Merkel, anfitriona de este G-20, ha pedido a sus socios en la primera jornada de la cumbre "voluntad de compromiso" para lograr acuerdos en los grandes retos, si bien ha advertido que esas concesiones no implican que deban "doblegarse".

 

"Hay diferencias y se les puede poner nombre", ha dicho la líder alemana y ha utilizado la imagen del logo de la cumbre, un nudo marinero, para visualizar la importancia del consenso, indicando de que el G-20, al igual que el nudo, puede forzarse "cuanto más se tira de ambos lados".

 

La cumbre, sin embargo, arrancó en sus primeras deliberaciones con la situación del terrorismo mundial, donde el estadounidense no hace distinciones entre musulmanes y fundamentalistas como evidencia el veto migratorio que ha impulsado y que afecta a seis países mayoritariamente de fe islámica.

 

La guerra el Siria, la lucha contra el cambio climático y contra el terrorismo internacional y el futuro de las relaciones comerciales son cuestiones previstas en la agenda de esta cumbre que se celebra en Hamburgo. Las relaciones con África y la presión migratoria, así como la crisis de los refugiados son asuntos que también están sobre la mesa y está por ver qué se decidirá en muchos de estos temas.

 

Al fin y al cabo, lo que finalmente acuerden los veinte países que dirigen el mundo, será lo que rija el devenir de las políticas dentro de un mundo globalizado. Sin duda, con precaución y cautela de las actuaciones que puedan llevar a cabo los 'outsiders' como el régimen de Corea del Norte que lidera Kim Jong Un.

 

TRUMP, PEÑA NIETO Y EL MURO

 

Los líderes de los principales países que forman el privilegiado grupo conocido como el 'G-20' se reúnen en la ciudad alemana con el reto de afianzar la cooperación multilateral, sobre todo en materia climática y comercial, pese a los desafíos planteados por el mandatario de EEUU, quien antes de acudir a la cita ya advertía vía Twitter que su compromiso en la cumbre era la lucha por los "intereses de Estados Unidos" y además se mostraba consciente de que los medios de comunicación "malinterpretarían" sus acciones.

 

Qué iba a decir o cómo se iba a comportar el excéntrico millonario durante el encuentro ha sido una las noticias más seguidas y esperadas de la jornada. Los medios se han centrado sobre todos en las reuniones con su homólogo ruso Vladimir Putin y con el mexicano Enrique Peña Nieto.

 

En el encuentro que ha mantenido el magnate con su vecino del sur, Trump ha vuelto a insistir que construirá el muro y que será México quien lo pague. "¿Todavía quiere que México pague el muro?", le ha preguntado un periodista estadounidense. "Por supuesto", ha contestado el magnate neoyorquino sin dar más detalles, según informa el portal de noticias 'Politico'.

 

Poco antes de esta nueva salida de tono de Trump --poco diplomática y nada oportuna por el contexto en el que se produce-- en declaraciones a la Prensa y previo al encuentro de ambos, Trump había expresado su satisfacción por poder reunirse con su "amigo" Peña Nieto que ya había cancelado la cita que tenían prevista en Washington a primeros de año debido a los anuncios y descalificaciones del presidente estadounidense hacia México.

 

Por su parte, Peña Nieto, en un discurso más institucional, había confiado en tener "un diálogo fluido" para avanzar en materias de seguridad, en el tema migratorio y en la renegociación del TLCAN.

 

Al margen de las polémicas particulares de Trump y mientras los líderes del mundo industrializado discutían el presente y el futuro de todos, en el exterior de la cumbre, los enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad y los anti-sistema han dejado más de 150 policías heridos y varias decenas de detenidos desde el jueves.

 

Tal es la tensión que se vive en la ciudad alemana que la esposa del millonario, Melania Trump, ha tenido que permanecer toda la mañana del viernes en la residencia oficial en la que se encuentra. Varios manifestantes le han impedido que saliera y la Policía de Hamburgo, desbordada ante los fuertes disturbios, ha tenido que pedir refuerzos "a nivel nacional", pese a que había 20.000 agentes desplegados.

 

Las fuerzas de seguridad entienden que es necesario que el Gobierno alemán envíe más agentes dado que en las últimas horas se han perpetrado "muchos delitos" de forma paralela y los agentes no pueden hacer frente a la situación.

 

Según han informado las autoridades, se ha prendido fuego a varios vehículos que se encontraban aparcados en diferentes zonas de la ciudad y han atacado negocios así como una comisaría de Policía situada en el barrio hamburgués de Altona.

 

Además, centenares de manifestantes han bloqueado el acceso en calles céntricas de Hamburgo y algunas vías de tren, lo que ha causado retrasos en el transporte público.

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