Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
Miércoles, 5 de julio de 2017
remitido

La terapia de pareja es más eficaz si es iniciada cuando surgen los primeros problemas en la relación

Guardar en Mis Noticias.

El verano representa una época de gran desgaste para parejas en crisis. El período del año en el que se producen mayor número de rupturas es después de las vacaciones estivales. Las terapias de pareja representan el abordaje más eficaz para evitar rupturas pero es importante acudir cuando surgen los primeros problemas en la relación.

[Img #61448]

Muchas parejas madrileñas preparan con gran ilusión sus vacaciones de verano. Si tienen problemas en la relación, creen que las vacaciones les ayudarán a solucionarlos. Sin embargo, las discusiones suelen intensificarse en este período y problemas como la insatisfacción sexual o la falta de comunicación tienden a exacerbarse. De hecho, según datos del Consejo General del Poder Judicial,  el 33% de las separaciones de parejas españolas se deciden durante el estío.

 

Ante esta situación, la mejor opción es acudir a una terapia de pareja antes de que sea demasiado tarde. La terapia de pareja es un tratamiento conducido por psicólogos profesionales que busca diagnosticar las causas de la crisis para intentar salvar la relación.

 

Según explican los especialistas del centro de psicología de Madrid Psicoadapta, “es habitual encontrarnos con parejas que aseguran haber hecho de todo para salvar su relación y, cuando llegan a la consulta, su relación está muy dañada”. Los expertos aseguran que esto es un error pues la terapia de pareja es mucho más efectiva si los afectados acuden a consulta al detectar los primeros problemas en la relación. En muchos casos, esperan una media de cinco o seis años antes de recurrir a la terapia de pareja y ya es demasiado tarde.

 

Así, el porcentaje de éxito de una terapia de pareja está alrededor del 70% pero es mucho más alto si la pareja acude pronto, nada más detectar los primeros problemas de comunicación, malestares, discusiones y reproches en la relación. Además, la mejoría que experimentan la mayor parte de las parejas que acuden a terapia no sólo se refiere a su relación, sino que también afecta a su estado de ánimo, salud y satisfacción en el puesto de trabajo.

 

El principal requisito para acudir a una terapia de pareja con garantías de éxito es que ambos miembros de la relación estén concienciados y motivados para encontrar soluciones a sus problemas. Ambos deben compartir los mismos objetivos si acuden juntos a terapia.

 

Los problemas más habituales que están en el origen de la crisis de pareja están relacionados con falta de comunicación aunque también tienen relevancia los trastornos sexuales. Hay muchas parejas que desconocen que uno de sus principales fuentes de conflictos es no saber escuchar al otro y no ponerse en su lugar. La labor de los psicólogos especializados es detectar este problema y abordarlo adecuadamente.

 

A este respecto, una duda muy común que formulan muchas personas es si ¿puedo hacer terapia de pareja sin mi pareja (no quiere venir a terapia)?  Ante esta pregunta, los profesionales de Psicoadapta responden que sí es posible. “Recomendamos realizar una primera valoración donde valorar qué se puede conseguir sin su participación. Aunque siempre hay que tener en cuenta que los cambios en uno de los miembros de la pareja suelen repercutir en  el otro. Y la participación de la pareja siempre enriquece la terapia”.  “En todo caso”-añaden-”es muy frecuente que cuando uno acude a la terapia el otro se anime al ver los cambios que se están produciendo”.

 

Las fases de la terapia de pareja

 

En el centro de psicología Psicoadapta utilizan la terapia cognitivo-conductual para abordar los problemas de pareja. Esta terapia se basa en la modificación de los pensamientos negativos o dañinos para generar sentimientos y conductas más positivas.

 

Este tipo de terapia tiene cuatro fases bien diferenciadas:

 

1 Evaluación o diagnóstico. El psicólogo trata de averiguar el origen del problema y su duración en el tiempo. Las herramientas que utiliza son preguntas, cuestionarios, tests y registros. Suele ocupar entre dos y cuatro sesiones.

 

2 Explicación de la hipótesis. El psicólogo explica a la pareja o miembro de la misma los factores originarios del problema y marca los objetivos a conseguir con la terapia. Dura habitualmente una sesión.

 

3 Tratamiento.  Es la fase más extensa de la terapia. El psicólogo busca aquí enseñar a la pareja las estrategias necesarias para resolver su conflicto. Para ello, los pacientes efectuarán tareas entre las sesiones, a modo de entrenamiento. El tiempo del tratamiento es variable pues depende de cada pareja y los conflictos que les afligen pero suele durar entre 3 y 8 meses.

 

4 Seguimiento.  Si el conflicto ha sido resuelto o la pareja ya cuenta con los recursos para resolverlo por sí misma, da comienzo la fase final, denominada de seguimiento. Los pacientes acudirán a consulta pero ya con una frecuencia muy reducida. Esta fase también pretende evitar recaídas, una vez que el problema está solucionado y la pareja ha logrado retomar su relación con normalidad.

Acceda para comentar como usuario Acceda para comentar como usuario
¡Deje su comentario!
Normas de Participación
Esta es la opinión de los lectores, no la nuestra.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
MadridPress • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2017 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress