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Domingo, 11 de junio de 2017

París bien vale una misa

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La comunicación del President de la Generalitat de Catalunya, fijando la fecha para la realización del referéndum unilateral de independencia y definiendo la pregunta, es un nuevo paso, uno más, en este despropósito en que se está sumiendo a la ciudadanía, no sólo a la catalana sino a toda la ciudadanía de este Estado, hoy tan convulso y desordenado, que es España.

Y, llegados al punto en que nos encontramos, tanto los partidos independentistas catalanes como los constitucionalistas, saben que el referéndum no va a celebrarse, pero no tienen más remedio, los unos y los otros, que mantenerla y no enmendarla para así, alejada -de momento- cualquier posibilidad de diálogo, fortalecerse, ganando puntos ante sus respectivos electorados.

 

Ello llevaría sin remedio a la convocatoria de nuevas elecciones en Cataluña -las mal llamadas elecciones plebiscitarias- que, previsiblemente, ganaría de largo Esquerra Republicana, y cuyo presidente, Oriol Junqueras, el más listo entre los independentistas, se encontraría legitimado para llegar a acuerdos con el presidente del Gobierno del Estado. París bien vale una misa. De esta manera podrían quedar aparcadas las ansias secesionistas a cambio, eso sí, de importantes prebendas con las que contentar a una población cada día más harta. Que esta estrategia cabrea a los de la CUP, pues qué se le va a hacer. París sigue valiendo una misa.

 

En medio de este barullo, el Tribunal Constitucional le da un buen varapalo al Partido Popular declarando inconstitucional la amnistía del ministro Montoro. Con ello lava su imagen de proximidad al Gobierno, manda a los independentistas catalanes el mensaje de que las leyes son iguales para todos y, en definitiva, también se crece y retro alimenta, dejando a Rajoy la puerta abierta para actuar contra su ministro de Hacienda, evidenciando que, ante todo, cumple con las leyes por muy caro que ello le cueste. París bien vale un ministro. ¿Será capaz el presidente del Gobierno de dar este paso, o se atrincherara en lealtades que pueden salirle muy caras? Pronto lo veremos. Pero los primeros comentarios del portavoz parlamentario Rafael Hernando de que "todos cometemos errores" tienen un aire premonitorio.

 

Si bien es cierto que, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros del viernes, Méndez de Vigo ha considerado que la sentencia se basa en una cuestión de procedimiento y no de fondo, asegurando que Montoro cuenta con el apoyo del Gobierno, no lo es menos que Mariano Rajoy afronta en fechas muy próximas una moción de censura con tales cargas que una más, y de la entidad de esta que comentamos, resultaría, cuando menos, incomodisima. Ya sabemos lo poco que a nuestro presidente le gustan las incomodidades.
¿Como defender una actitud de lucha contra la corrupción cuando se amnistia ilegalmente a los corruptos?

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