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Martes, 30 de mayo de 2017

Las FAS y el pueblo

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El sábado en Guadalajara pude percibir muy en vivo, porque se podía palpar casi y además son mis paisanos, como sienten las gentes de a pie a sus Fuerzas Armadas. Que vinieran a su ciudad y provincia era motivo de alegría y de orgullo. Para decirlo llanamente, los sienten como suyos, los quieren y los admiran. Saben que están ahí para protegerlos, para servirlos y si hay algo que está desterrado en esa relación es el miedo. Las gentes del común, el pueblo tiene muy interiorizado que este ejército de España es defensa, garante de libertad, de Constitución y de soberanía. Su ejército.

Nadie que los conozca o que quiera conocerlos, que esa es otra, que hay quien prefiere quedarse en su ignorancia y sus prejuicios, puede asimilarlos a pasados oscuros o a intenciones perversas. Pero los hay, ya lo creo. Y en Guadalajara también hubo una prueba. Podemos y el consabido potaje de siglas adyacentes se marcaron un panfleto tachándoles de represivos, franquistas y toda la retahíla de improperios y consignas del manual. Con ello solo hacían que retratarse ellos mismos. Porque eran los firmantes los que en verdad permanecen anclados, presos y aherrojados a lo mas rancio, a un cliché que solo existe en sus cabezas y a una visión del que ya no solo es tuerto, es que es el peor ciego. Ellos si que son decrépito pasado por mas que paseen sus presuntas adolescencias viejunas.

 

Convocaron una concentración y las clamorearon profusamente por todos sus medios afines y su Agitprop reticular. A la hora de la verdad lo sucedido es que decenas de miles de alcarreños bajaron hasta las orillas del Henares a expresar a las FAS su aprecio y a darles la bienvenida a su ciudad. Usando de su libertad y siguiendo tan solo el dictado de su libre voluntad y albedrío. Decenas de miles abarrotando todo el recorrido.

 

En la concentración Podemita había ochenta, cien mal contados, para que tengan una cifra redonda. Casi menos que siglas convocantes. Pero, por supuesto, muy libres de hacerlo. Aunque algún insulto, por su parte y hacia quienes subían del desfile, estuvo en un tris de provocar un incidente.

 

Pero en esa nada quedaron y esa fue la respuesta de la gente, esa a la que presumen de representar en exclusiva, les dio el sábado en Guadalajara. Si no son tontos, y en ciertas cosas son muy listos, más les vale que se lo miren. Lo mejor que pueden hacer es algo muy simple: acercarse a las FAS, sin antojeras ni prejuicios y conocerlos un poco. A lo mejor dejan de decir y de escribir tonterías. Pero no creo. Siempre puede más la consigna sectaria que la razón y la evidencia.

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